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Sandoval de la Reina y sus fundadores. La familia de los Sandovales.

Capítulo I: Pobladores de Sandoval antes de la Reconquista

En este capítulo:

Antigüedad
Murbogos o turmódigos
Los romanos
Los visigodos
Los árabes

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Capítulo I
POBLADORES DE SANDOVAL
ANTES DE LA RECONQUISTA

 

ANTIGÜEDAD

Algunos restos y objetos, encontrados en el actual territorio de Sandoval de la Reina, demuestran que por él pasaron y habitaron seres humanos desde tiempos muy antiguos. Hace años, al hacer un arroyo, se encontró un cráneo con su cornamenta y otros huesos de un ciervo, entre palos, seguramente víctima de aquella clase de trampas que los hombres primitivos hacían para cazar a los animales más fácilmente, consistentes en unos hoyos más o menos profundos recubiertos con ramas donde los animales caían y no podían salir. Aquel ciervo cayó en la trampa, pero los cazadores, por la causa que fuera, no volvieron por allí y se quedó hasta que los de Sandoval descubrieron sus restos.

En un libro escrito por D. Antonio Abásolo Álvarez vienen catalogadas algunas piezas, entre ellas una flecha y un cuchillo de sílex además de algunas piezas de cerámica hechas a mano, gruesas y llenas de impurezas, que recuerdan utillaje dolménico, y fragmentos de [terra] sigillata. También en distintos años los vecinos del pueblo han dicho haber encontrado en tierras de labor algunas herramientas de piedra, como hachas, cuchillos, martillos y molinos de piedra de distintas épocas y modelos. Se han encontrado, y aún quedan, algunos hoyos con forma de grandes tinajas recubiertos de arcilla por dentro y uno que está muy bien conservado hecho en terreno arcilloso muy duro, que al parecer eran utilizados como graneros o para guardar otras [cosas] de utilidad cotidiana, pero que tenían que abandonar por alguna razón, por ejemplo por alguna emigración, para volver otra vez, o por causa de guerras entre tribus y una vez pasado el peligro volver a recuperarlas.

También hay dos montículos artificiales hechos de tierra de su alrededor, uno en Sandoval y otro en el antiguo poblado de Castro Rubio, seguramente muy antiguos, que pudieran ser monumentos funerarios o hechos para otros fines, como comunicaciones por señales de distinto género entre los dos poblados o para otras cosas que sus constructores consideraron útiles en aquellos tiempos, como vigilancia de la zona.


MURBOGOS O TURMÓDIGOS

Según Ptolomeo, escritor antiguo griego, estos murbogos habitaban una comarca que, por el Occidente, limitaba con el río Pisuerga, y por el norte llegaba hasta las vertientes de las peñas hacia la mar, incluida la misma Peña Amaya.

Plinio, escritor romano de aquellos tiempos, les llama turmódigos, tal vez por su ocupación principal de apacentar turmas, que quiere decir rebaños de ganado y pertenecían a la república de Sasamón. Estos eran los habitantes de nuestra tierra antes de la invasión de los romanos. Tenían como vecinos por el norte a los cántabros, tribu muy valiente y belicosa y, por lo que dice la historia, "amiga de lo ajeno". Por eso, de vez en cuando bajaban a las tierras llanas a robar a sus convecinos, los turmódigos, el grano y los ganados para comer, ya que normalmente solo se alimentaban de harina de bellotas y sangre de caballos, y tanto se excedieron que una vez llegaron hasta Sasamón, que era la capital de los turmódigos, la incendiaron y destruyeron no sin antes saquearla.

 

LOS ROMANOS

Hacía muchos años que los romanos estaban en España en plan conquistador y tenían amistad, quizá interesada, con los turmódigos, pero no habían llegado hasta Cantabria. Solo al solicitarles ayuda sus amigos vinieron en su auxilio y declararon la guerra a los cántabros, estableciendo su cuartel general en Sasamón.

También, según D. Luciano Huidobro, establecieron un destacamento de soldados en Castro Rubio, hoy territorio de Sandoval. Los romanos realizaban sus comunicaciones a través de la calzada romana, que unía a los pueblos de Castrojeriz y Sasamón con Amaya. Esta calzada subía luego por la orilla del río Odra hasta la altura del puente romano, que atraviesa el río en frente de las bodegas de Sandoval, continuaba por el camino de las bodegas para enlazar por la calzada, que ahora llamamos "Camino de Amaya" derecho a la ciudad de este nombre que estaba arriba en la peña. Otra calzada que también pasaba por Sasamón subía entre la raya de Sandoval y Sotresgudo, llegando también a Amaya. En la Edad Media, en un documento de Alfonso VIII, la nombran como "Camino de los Asturianos". También dice D. José Antonio Abásolo, que seguramente fue esta calzada la que usaron los romanos para atacar a los cántabros en Amaya y yo digo que seguro [de] que utilizaron las dos, teniendo como apoyo de la una el destacamento de Castro Rubio.

No les fue fácil a los romanos conquistar Cantabria, tanto que el mismísimo emperador romano vino a Sasamón para animar y ponerse al frente de sus tropas, que estaban desmoralizadas ante la valentía de los cántabros. Pero ni con él lo consiguieron, así que el emperador puso precio a la cabeza del jefe cántabro ofreciendo doscientos mil sestercios, cantidad considerable en aquellos tiempos. Esta manera de proceder del emperador les habrá dado buenos resultados a los romanos en otros tiempos y en España contra Viriato y Sertorio, que fueron asesinados por sus propios compañeros para cobrar el dinero prometido, pero solo consiguieron el desprecio, con la famosa frase, "Roma no paga traidores".

Enterado el jefe cántabro, llamado Corocota, del precio puesto a su cabeza, no se escondió, sino todo lo contrario, desafiando al emperador romano bajó a Sasamón a afearle su conducta y entregarse, pero exigiendo el rescate para su familia, ya que suponía que podía haber alguien entre su guerreros que le matase para cobrar el dinero ofrecido y el emperador, medió sorprendido y avergonzado, por su conducta alabó la valentía del cántabro y le dejo libre para que volviera con los suyos. Al poco tiempo el emperador humillado y enfermo abandonó Sasamón y se fue a Tarragona. Todavía tardaron las legiones romanas vencer a los cántabros seis años, y a fe que se vengaron muy cruelmente. De los vivos a unos les crucificaron y todavía en las cruces cantaban canciones de guerra, a otros les cortaron las manos y a otros les vendieron como esclavos en las Galias, (en lo que hoy es Francia), pero estos mataron a sus amos y volvieron a su tierra a luchar de nuevo, aunque fueron vencidos otra vez y obligados a vivir en las tierras llanas.

Muchos años se quedaron los romanos por nuestra tierra y aunque no dejaron obras importantes, sí algunas como el puente del río Odra frente a las bodegas, que según D. José Antonio Abásolo y otros entendidos consideran como romano, aunque con el tiempo haya sido reformado, y otros [puentes] de un solo ojo que servían y sirven de paso de arroyos, y que otro u otros cuando se hizo la concentración, un constructor de Sasamón desmontó y se llevó, no sé si con permiso de las autoridades de Sandoval o con permiso mal dado de ellas o a cambio de otros que hizo de cemento.

Además se han encontrados tejas, algunos molinos de mano, contrapesos de telares, baldosines y cerámicas. También se sabe que antiguamente, encontraron estelas funerarias que, como había poca piedra, las aprovechaban para cimientos de las casas. Incluso es muy posible que, más antiguamente, se encontraran sepulcros de una sola pieza, que pudieron usar los señores de Sandoval, alrededor del siglo XII, para sus sepulturas, no sin antes mandarles labrar muy artísticamente, como los describen Fray Prudencio de Sandoval y las crónicas del monasterio de Aguilar.

Durante muchos años, la mitad poco más o menos de una tapa de sepulcro de piedra, también romano o más antiguo, estuvo defendiendo el esquinal de una casa y después fue abandonado fuera del pueblo, pero cuando alguien dijo, que podía ser la tapa de un sepulcro romano o más antiguo desapareció de donde estaba; seguro que algún aprovechado se lo ha llevado y no para meterlo en conserva. Con el tiempo y las riquezas conseguidas en todos sus dominios, los romanos se dieron a la buena vida [lo] que fue su perdición y otros pueblos venidos del norte de Europa les quitaron el poder en todo su imperio.

 

LOS VISIGODOS

Entre distintas tribus o pueblos que vinieron a España por la decadencia del Imperio Romano, al final se quedaron los visigodos. Estos eran de raza germana y gobernaron en España algo más de doscientos años.

Con la decadencia de los romanos, los cántabros se habían restablecido otra vez en su territorio del norte o sea de Amaya para arriba, gobernándose por su cuenta y volviendo a molestar y llevarse lo que podían de los habitantes de las tierras llanas. Por eso el rey visigodo Leovigildo, entra en Cantabria, mata a los invasores de las tierras llanas, ocupa Amaya y somete a los cántabros a su autoridad. Algunos escritores dicen que fue injusta la invasión de Leovigildo, pero seguramente que a los habitantes [de] entonces de las tierras de Sandoval o toda la zona no les pareció injusta, y Leovigildo no hizo más que defender a sus súbditos y acabar de una vez con las invasiones de los cántabros. Esto sucedió en el año 574.

Cuenta san Braulio, en la vida de san Millán, que ese mismo año, en los días de cuaresma, le fue revelada a san Millán, la destrucción de Cantabria, por lo cual envió un mensajero para que les ordenara que reunieran su asamblea el día de la Pascua. Se reúnen al llegar esta fecha. Él les cuenta lo que ha visto, y un cántabro llamado Abundancio dijo que el monje había perdido el juicio a causa de su vejez, pero Millán le dice que experimentaría por sí mismo la destrucción. Los hechos que sucedieron después vinieron a probarlo, ya que Abundancio murió en la batalla por la espada vengadora de Leovigildo.

A este monje Millán después de morir se le proclamó santo ya en tiempos visigodos y desde entonces se le tuvo gran devoción, incluso en la reconquista ayudó, según algunos historiadores, a vencer en las batallas contra los moros. Se habla de la ayuda en la batalla de Hacinas a Fernán González, gran devoto suyo y benefactor de su monasterio en la Rioja. En Sandoval también se le honró, en lo que hoy llamamos término de san Millán, que posiblemente sea el nombre del poblado que allí estuvo antiguamente, por los restos encontrados. También pudieron edificar una iglesia con su nombre, que después de la Reconquista se quedó en ermita de estilo románico que existió hasta el año 1758.

Dice Fray Prudencio de Sandoval, en la genealogía de los Sandovales:

 "Afírmase que hay papeles de antigüedades de España en poder de D. Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla, que fue príncipe muy curioso; en ellos se decía que en tiempos muy antiguos estos caballeros se llamaban Sando Cuervo y que eran del linaje de los Godos, y en su tiempo, antes que España se perdiese, fueron Señores de aquel famoso lugar de Amaya y otros muchos de aquella comarca tan exentos y libres en su señorío, que labraban moneda, y cuando se perdió España se juntaron a la defensa de ella con el infante D. Pelayo, y fueron los principales en levantarlo por rey y hacer guerra a los moros".

Según este escrito ya sabemos quiénes habitaban las tierras de Sandoval, en los últimos tiempos del reinado visigodo, una gran familia [a los] que llamaban los "Sando Cuervo".

 

LOS ÁRABES

Los árabes entran en España en el año 711 y toman la ciudad de Amaya el año 714.

Dicen que como era ciudad fuerte y tenía robustas murallas, se había refugiado en ella mucha nobleza y gente para defenderla. Pero se tuvieron que rendir a los árabes por falta de víveres, hallando en ella muchas riquezas el vencedor que, naturalmente, se quedó con ellas y llevándose muchos cautivos. Parece que los Sando Cuervo no se refugiaron en Amaya ya que se reunieron con D. Pelayo en Asturias. Y sucedió, según el documento que tenía el Condestable de Castilla, que como un día en una sangrienta refriega los nuestros, por ser infinitos los enemigos, se viesen vencidos, retirándose a las montañas que era su común y más segura guarida y los moros les iban siguiendo fieramente, metiéronse por lo estrecho de unos montes, donde está Covadonga, porfiando los enemigos en seguirles, y sin duda les fuera muy mal si un valiente caballero, llamado Sando Cuervo, no les hiciera frente con sus grandes fuerzas y valentía. Atravesó en el estrecho camino un gran madero, de los muchos que en aquellas montañas siempre hay caídos, y con solo su espada y escudo, se puso a pelear con los moros, defendiendo con el madero el paso, y los detuvo tanto que, aunque los enemigos rompieron el madero y mataron a este valiente caballero, el rey D. Pelayo tuvo tiempo de reagrupar a todos los suyos y ponerlos en orden y volver a la pelea; en la cual, con el favor del cielo, vencieron y mataron muchos moros. Acabada la contienda, viendo el rey D. Pelayo el cuerpo de Sando Cuervo hecho pedazos, y como por su valor tenían las vidas, lloró su muerte con palabras de mucho sentimiento, diciendo entre ellas: "Oh Sando Cuervo, que no has sido sino Sando Vale, pues con solo tu brazo poderoso has sido nuestro Salvador, y tal debe ser tu nombre y el de tus descendientes".

Y escribe a continuación Fray Prudencio de Sandoval:

"Tenían estos caballeros, antes de esto, en el escudo un cuervo y que en lugar del cuervo pusieron una viga atravesada, que es banda negra de su escudo que ahora traen, y antiguamente, dicen, solía ser azul, hasta que en tiempo del rey D. Enrique, que desgraciadamente murió en Palencia, se volvió negra, siendo la ocasión, que como el rey niño mandase al heredero y futuro señor de la familia Sandoval, que era su doncel, subiese a un tejado por un nido de pájaros, cayó una teja y mató como todos saben al rey; lo cual sintieron tanto los señores de esta casa, que el azul de la banda cubrieron de negro en perpetuo luto".

Después de la batalla de Covadonga, tardaron bastantes años en reconquistar nuestras tierras de Sandoval. Aunque los moros tampoco se establecieron permanentemente en ellas, solían subir en el tiempo bueno arrasando lo que encontraban a su paso, hasta llegar a las montañas del norte para combatir a sus habitantes. Pero no pudieron con ellos, incluso bajaron los cristianos al mando del rey D. Alfonso, llegando hasta el Duero y destruyendo los pueblos habitados que quedaban y llevándose a sus habitantes con ellos con el fin de que, cuando subieran los moros, no encontraran a nadie ni nada con que abastecerse y solo cuando los cristianos se sintieran fuertes empezar[an] a poblar las llanuras.

 

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CIRILO GARCÍA PÉREZ

SANDOVAL
DE LA REINA
Y SUS FUNDADORES
LA FAMILIA DE LOS SANDOVALES

ISBN. 84-607-0998-1
Depósito legal BU - 353 - 2000
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