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Por Julio Alonso Asenjo          Toponimia en Sandoval de la Reina

 


Toponimia en Sandoval de la Reina (Burgos)     (continuación)

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2. Lista alfabética de topónimos con aclaraciones y comentarios  -  S

San Juan: por la ermita que allí hubo con esa advocación[*].

Alto Soperal, Prados de San Juan.  © Julio Alonso Asenjo        

Alto Soperal, Prados de San Juan                                                                         Prados de San Juan
© 2008 Julio Alonso Asenjo

[*]  Véase C. García Pérez, o. c., p. 136.

 

San Millán  por la ermita que allí hubo con esa advocación, en un despoblado antiguo con esa denominación[*].

Alto de San Millán, La Granja, La Harrén. © Julio Alonso Asenjo
Alto de San Millán, La Granja, La Harrén.
© 2008 Julio Alonso Asenjo

[*]  Véase C. García Pérez, o. c., p. 136.

 

San Pedro. Se desconoce su ubicación.

San Roque. Documentado en el Inventario 1919; en él se sitúa una bodega “con su correspondiente campisal”, que tiene arriba una era y linda al norte con la Ermita de San Roque y al sur con el camino.

San Vicente: aparece en el Mapa detallado de la comarca de Villadiego, entre Olmos y Las Lomillas. Comparte denominación, lo mismo que la de Las Lomillas, con el contiguo pago de Guadilla, que mantiene el recuerdo de un antiguo pueblo en ese término. Léase en esta web de Sandoval, de Ervija Gateor, "Ocho pueblos en los términos de Guadilla y algún resto más".

Sandoval de la Reina: Sigue en discusión la etimología del nombre. Se asocia tradicionalmente, quizá debido a sus descendientes, los Sandovales, con un Sando Cuervo, que luchó junto a Don Pelayo por Covadonga; de este, por haber salvado, a costa de su vida, a él y a sus hombres de un peligro seguro, Sando Cuervo habría recibido el nombre de Sando-vale (‘Sando salva’) [1]. De los descendientes de este Sandoval, llamados antes Salvadores, que poblaron el pueblo, haciendo de él su solar, habría derivado el topónimo (Fray Prudencio, o. c.,  p. 191). Sin embargo, para Gonzalo Argote de Molina, Juan Antonio de Estrada y otros, habría sucedido a la inversa: del topónimo habría derivado el nombre de los nobles pobladores del pueblo de Sandoval, que edificaron en él palacio e iglesia bajo la advocación de San Salvador.[2]

Sandoval, como quieren muchos, pudo derivar también de saltu-novale (forma vulgar del caso acusativo), que quiere decir ‘bosque’, ‘soto’ o ‘pastizal’ ‘noval’ o nuevo, como es el caso de otro Sandoval (Villaverde de Sandoval), junto a Mansilla, en la provincia de León, donde se fundó el monasterio cisterciense de Santa María en 1117. Fray Prudencio de Sandoval se opone con fuerza a esta derivación latina medieval del nombre del pueblo burgalés, pero le resulta aceptable para el Sandoval leonés,  Saltus novalis en latín, y remite al capítulo 43 de su historia, en el que trata de estos asuntos (p. 190). Y si en ambos elementos coinciden los dos ‘Sotos-novales’ tratados, con el primero de ellos (‘soto’) coinciden ambos con dos pueblos cercanos del nuestro, Sotresgudo (Soto-(S)esgudo, de Saltu Sescuti o Sesgudo –nombre personal[3]) y Sotovellanos (‘Soto de avellanos’), como fruto que son de la repoblación medieval. Pancracio Celdrán se refiere a documentos medievales sobre nuestro pueblo, que presentan la forma «saoto nobale»[4]; y fray Prudencio presenta “Sotonoval y Sonoval, [esta posiblemente por Sotnoval]” (o. c., p. 190).  Esta forma *Sotnoval confirma la evolución fonética castellana normal de –al a -aw [-ao] y finalmente –o, en soto. La forma definitiva conglomerada Sandoval resultó de una articulación fonética de soTNoval descuidada y acomodada a los usos de aquellos hablantes castellanos[5].

El complejo proceso evolutivo del término derivado del compuesto latino podría haberse visto facilitado de haber respondido como calco semántico y coincidencia en la fonética de un topónimo antiguo ibero-vasco que ofrecería la conexión con la leyenda del Sando Cuervo / Sando-vale. (Y así, de alguna manera, fray Prudencio se saldría con la suya.) Esta propuesta se debe a Álvaro Galmés de Fuentes, que explica el nombre de Sandoval / Sandobal sobre esa hipótesis, que no es imposible:

Nuestro topónimo es, sin duda, prerrománico, de origen ibero-vasco, pues existe en tierra de Ayala (Álava) el mismo topónimo Sandobal. El primer elemento está, sin duda, en relación con la raíz zenda, zanda ‘monte bajo’ (Cfr. Sanducelay, en Pamplona, Sandamendi, en Vizcaya, Sendagorta, en Álava, etc.). La última parte, be ‘debajo’ y al ‘pastizal’, formaría un conjunto con el significado de ‘pastizal al pie de un monte bajo’.[6]

El apelativo o título “de la Reina” se venía entendiendo tradicionalmente y con fundamento en estudios históricos, como debido a D.ª Urraca o Hurraca, reina de Castilla, relacionada con D. Gómez González, de las familia de los Salvadores, luego Sandovales, llamado “conde de Candespina”, amante y pretendiente de esa reina[7]. Pero a D.ª Urraca le han salido competidoras; primero, en D.ª Margarita de Austria, esposa de Felipe III, de quien era valido el más famoso de los Sandovales, Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, quien logró que la familia real visitara en Sandoval el solar de sus mayores[8]. Y recientemente (año 2010) les ha salido a ambas reinas una contrincante en D.ª María de Portugal, primera esposa del rey Alfonso el Onceno (muerto en 1350), del que en arras recibió en 1328 Guadalajara, Olmedo y Talavera de la Reina. No consta que recibiera entonces esta reina D.ª María el señorío de Sandoval; este se lo habría concedido su hijo Pedro I (1334-1369), dentro del paquete tributario que constituía la “Tierra de la Reina” a la que habría pertenecido Sandoval[9]. Siendo esto así, como regalo de su hijo Pedro I, que empezó a reinar en 1350, muy pocos años habría pertenecido Sandoval a esa “Tierra de la Reina” pero, curiosamente, sería el único entre todos esos pueblos que lo habría mantenido como apelativo[10].

Ese determinativo “de la Reina” que los vecinos de Sandoval dan como único conocido y de siempre en el Catastro de Ensenada, 1752, no aparece en la documentación sino muy tarde. Lo he visto, antes de ese documento, en el Memorial del pleito del pueblo para la reivindicación de exenciones de impuestos (tercias), en 1714, y Cirilo García Pérez me aseguraba que el apelativo “de la Reina” se lee ya en libros parroquiales de la década de 1620, es decir, poco después de la visita de Felipe III y de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma, a Sandoval, que no pudo ser posterior a 1618, fecha de la caída del valido, ni a 1611, año de la muerte de la reina. En todo caso, tanto en las Ordenanzas de Sandoval de 1511 como en los documentos notariales sobre la construcción de la torre de la iglesia, de 1587, solo aparece Sandoval a secas. ¿Quiere esto decir que el nombre completo actual del pueblo, “Sandoval de la Reina”, que solo vemos utilizado después de la visita real al pueblo a principios del siglo XVII lo fue como consecuencia de la misma? Así lo piensan muchos. Y, si así fuere, el nombre del pueblo rezuma ironía, pues el gran descendiente de los Sandovales unió el nombre de sus antepasados con el de una soberana que lo detestaba tanto en lo personal como en su forma de gobernar.

Atendiendo a recientes estudios de la toponimia, todas esas reinas parece que habrían de ceder su título sobre el pueblo a la natural asociación de Sandoval con el Río, pues “reina” no sería sino un derivado de *regh-, raíz europea antigua, ibero-vasca y céltica que, como reguera, reguero, regato…, en su base indica una ‘corriente de agua’[5]; en nuestro caso sería concretamente el río Odra. Así sería en Sandoval de la Reina, como en otros topónimos, especialmente si pequeños y sin documentación de su relación con la realeza con el determinativo “de la reina”: Portilla de la Reina, Siero de la Reina... (León), Puente la Reina (Navarra), Puente la Reina de Jaca (Huesca), Villanueva o Fuente de la Reina, ambas en Castellón… Pero en Sandoval, después de varios siglos de manifestarse así, sin otras alharacas o añadiduras, resulta difícil aceptar que,  tras el paso de la comitiva regia, hubiera aflorado el añejo significado y conciencia de la importancia de su río. Ver Odra y Bodegas (Puente de las Bodegas).

[1] Recoge esta tradición fray Prudencio de Sandoval en su Crónica del ínclito Emperador de España don Alfonso VII. Decendencia de la casa de Sandoval, Duques de Lerma, Madrid: Luis Sánchez, 1600, p. 190. Dio valor épico a esta leyenda Góngora en su inacabado Panegírico del Duque de Lerma y valor dramático Luis Vélez de Guevara en El alba y el sol, ed. moderna  de William R. Manson y C. George Peale, Newark, Delaware, 2010.

[2] Gonzalo Argote de Molina, Nobleza de Andalucía, 1588, en el sitio de Sandoval; Juan Antonio de Estrada, Población General de España, sus Reynos y provincias, Ciudades, Villas y Pueblos, Islas Adyacentes y presidios de África. Madrid, Imprenta de Andrés Ramírez, 1768, vol. I, p. 367. Más tarde estos pobladores serían los fundadores del monasterio e iglesia de San Salvador, constituida en panteón de la familia de los Salvadores y  Sandovales por D. Rodrigo Gómez de Sandoval, que murió en 1153 (Cirilo, p. 21).

[3] Así figura en una lista de nombres del Monasterio de Sahagún de entre el 18 setiembre de 1097 a abril de 1101, según Antonio Miguel Santos de Borja, “Medieval Spanish Names from the Monastery of Sahagun. The Names, Second Group”: http://www.s-gabriel.org/names/miguel/sahagun/sahagunNames2.html>, 15 mayo 2000.

[4] P. Celdrán, s. v. “Sandoval de la Reina”,  p. 708. [5] La evolución puede explicarse a través de una serie de pasos. En primer lugar, saltu en latín vulgar de esa zona se pronunciaba salto; además, se produce la ya expuesta velarización de –l- a –w-, con reducción a o, de lo que resulta soto o saoto; cae también la -o final al pronunciarse el primer elemento unido a novale o, fonéticamente mejor, nobale: saot-nobale; esta -e final átona que sigue a sonido alveolar (d, r, n, s, l) cae generalmente en castellano, y ya tenemos saot-nobal, con una o precaria en margen silábico, que al fin dará: satnobal. No resultaba fácil la articulación de *saTNobal o *saDNobal (con T sonorizada como realización más natural a un hablante castellano, y se produjo la metátesis de D y N: saNDobal, que en ortografía normativa se escribe Sandoval. [6] Álvaro Galmés de Fuentes, Los topónimos: sus blasones y trofeos (la toponimia mítica), Madrid, Real Academia de la Historia, 2000,  p. 43. [7] Cirilo García Pérez, Sandoval de la Reina y sus fundadores. La familia de los Sandovales, Burgos, 2000, 19-20, 51. [8] Ibid., p. 51, 53. No se menciona la presencia de la Reina aquí, pero me lo aseguró Cirilo en comunicación personal. [9] Véase Javier Ortega González, “Sandoval de la Reina”:  sección “Historia” > “de la Reina: siglo XIV”: <http://www.sandovaldelareina.com/castellano/historia/de_la_reina_-siglo_xiv-.htm>. [10] Sandoval figura ya como población de behetría dentro de la Merindad de Villadiego en el Becerro confeccionado de 1350 a 1366. Había elegido por señor a Juan Rodríguez de Sandoval (Juan Ruiz de Sandoval en la mencionada obra de Argote).

[5] Véase Ángel Llamazares Sanjuán, “Rey, Reina  y términos conexos en la toponimia leonesa”: Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, 49, 1993, págs. 115-129. Accesible digitalmente.

 

Sanserra: en otra fuente dudosa, Sonsello y es posible que corresponda con la Santueña, que, como parte de la Vega, ofrece el Catastro de Ensenada. Se sitúa al sur de La Vega, entre la Valenciana y el río, con líminte Sur en la carretera BU-627.

Santa Lucía. Documentado en el AHSR, 1894, 22-22º.

Santueña: puede corresponder al paraje en otras fuentes denominado Sanserra o Sonsello, en el extremo meridional de la Vega.

Seca (la): figura en el Catastro de Ensenada. Se desconoce su ubicación.

Senda del Alto de la Riba o Riva.

Senda del Palomar: la que llevaba del oeste del pueblo a un palomar (El Palomar), desde hace tiempo en ruinas, que sirve de límite visual al Pescozal por el noroeste.

Sendero (El), con su Alto, está al oeste y más allá de Carrijal, dominando Las Puentecillas que están en la hondonada, camino de Guadilla.

Sequeras (Río de Las): afluente del Odra por su margen izquierda, cuyas primeras aguas entran en el campo de Sandoval por el norte (desde Palazuelos) por el Arroyo de Moralejos y, más al sur, desde el de Villusto, con las aguas añadidas del allí llamado Arroyo de las Hazas y, por otros, Arroyo de las Tres Huertas o de la Quintana. En Sandoval recibe el nombre de Arroyo de las Sequeras a partir de Rehoyo y, atravesada la Dehesa y recibidas las aguas del Arroyo de Fuente Muriel en Entrambosríos, desagua en el Odra por el Juncalón. Podría asociarse su denominación o rebajado título de arroyo a su reducido caudal o a su posible desaparición en periodos de estiaje. Pero su nombre es más apropiado, porque, según Álvaro Galmés de Fuentes [1], que se basa en otros estudios, deriva de la raíz ligur sik-, sek-, que tiene el valor hidronímico de ‘corriente de agua’. Por ello, es normal que formas semejantes se den en otros hidrónimos, como Segre, Segura, Sequillos y el RioSeco de Medina (Valladolid), que, a partir de esta explicación etimológica, mantiene la contradicción de ser el único de la comarca que ni en época de estiaje está seco, precisamente por ser ‘Seko’ [2]. Eran temidas de conductores las cerradas e inesperadas curvas de la carretera antigua que cruzaba el río en el punto más bajo de dos pronunciadas laderas, donde se aplica el término de Las Sequeras, entre Fuente Muriel y Valdisagre. Documentado en el AHSR, 1896, 22-30º.

[1] Álvaro Galmés de Fuentes, Los topónimos: sus blasones y trofeos (la toponimia mítica), Madrid, Real Academia de la Historia, 2000,  p. 11 y 14.

[2] Esta modalidad de denominación repetida en distintas lenguas se da en topónimos como el Valle de Arán (aran = valle); el Puente de Alcántara (al-Qàntara = el puente); el Rincón de Ademuz (ad-Daimus, de dâmûs, que es rincón o recodo), los ríos Guad-  (wadi equivale a río) o el río Odra, que vienen a ser el río Río (el Río por antonomasia). Por lo mismo el Río Seco o Sequeras son tambien el río Río.

 

  
Las Sequeras (al paso de la carretera) en 2006

 

Serna (La). «Serna», voz de origen céltico, de *sènara, ‘campo que se labra aparte’ (DRAE), es una porción de tierra de sembradura de la reserva señorial que los siervos debían trabajar obligatoriamente los días que fijara la costumbre. Serna era en Castilla, corvea en Francia. Es topónimo y apellido común en Castilla. En Sandoval está situado, al NO, “hacia Sotresgudo” (Santos Dehesa), entre la Bura al norte, la Robadilla al SE y Canoria al SO.

Sobresoto: la forma es frecuente en España como denominación de paraje. (También es apellido) Documentado en el AHSR, 1919, 23-2º como limítrofe de CarreVilladiego, que se llama al paraje junto al camino que desde la Vega llevaba al Alto de Mostelar. Sobre indicaría la parte alta o que está ‘encima’ o ‘más arriba’ de un soto o ‘bosque en este caso. Véase Soto.

Soguillo o Soguillos: Véase Arroyo de Soguillo. Podría pensarse en una derivación (posible) de salicello o salicellos, por *sawkiello o *sawkiellos (Sauguillo en Padilla de Arriba, Burgos) de donde *soguiello y *soguiellos, es decir, ‘pequeño(s) sauce(s)’ o ‘zalce(s)’ y, a la sandovalesa: zalcillo o zalcillos. Pero el término “saugillo”, extendido por Castilla y León (OSMap) podría haberse mantenido desde sus orígenes preindoeuropeos con el significado de ‘agua’ o ‘corriente de agua, arroyo, río’[*].

[*] Labrador, Eduardo Peralta Labrador, Los cántabros antes de Roma, Madrid, Real Academia de la Historia, 2003, p. 42.

Soperal: Este topónimo, certificado en el AHSR, 1896, 22-30º, se encuentra documentado en una calle de Palacios del Sil (León) y mejor en Cantabria (Cartes, Llosa de Soperal y Mijarojos junto a Torrelavega). Podría derivar, como “Sopeña” y otros, de «so-peral», ‘bajo el peral’. También, aunque fonológicamente es más difícil, de super aliud < soper - ál: ‘sobre otra cosa’, es decir, elevación ‘sobresaliente’ (en altura): 882 msnm. O, simplemente, está relacionado con sopa o sopas. El término está simbolizado por su Alto, destacado sobre los alrededores: Prados de San Juan, CarreAmpudia, Fuente Rocamundo, Fuente Limón, y es bien visible, hacia el sur, desde El Torrejón y, las zonas más cercanas, del Corredero o Corredera, La Granja a La Harrén.

Alto Soperal, Prados de San Juan.  © Julio Alonso Asenjo

Alto Soperal, Prados de San Juan
© 2008 Julio Alonso Asenjo

Sorriba: Aparece en el Catastro de Ensenada. Se sitúa extramuros del pueblo por el NE, siguiendo la corriente de la Fuente de los Ricos y derivando hacia la Pontanilla y el Río Chico. Le va este nombre, que es frecuente también como topónimo en las hablas del oeste de la Península (astur-leonés y gallego-portugués), de donde podría haber migrado a zonas como Canarias. El DRAE no recoge el término, pero lo explica, tomándolo por portuguesismo, José Pérez Vidal:

“Sorriba: Acción o efecto de sorribar (…) Como el terreno es generalmente muy accidentado, pendiente, pedregoso y escaso de tierra, su abancalado y adecuada preparación, la ‘sorriba’, como se conoce localmente, exige la construcción de muros de piedra…” (Los portugueses en Canarias, Portuguesismos, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1991, p. 173).

Sotillo: ‘bosquecillo’, otras veces mencionado como Sotillos. Aparece en el Catastro de Ensenada. Está al SO de Quintanacimas y Hondón de Sotillo (Sotillos), Valdemellín al sur y Fuente Vidales al oeste.

Sotillo (Hondo del): al este de Quintanacimas, con el Alto de Valdepeñón al sur, carretera BU-627 al norte y Fuente Pedro también al norte y este.

Soto (El): ‘bosque’ (de latín saltu). Sería uno de los componentes del nombre de Sandoval, si este derivara de saltu-novale: ‘bosque nuevo’ y aun en forma vasco-ibérica. Se sitúa al suroeste de Mostelar. Posiblemente a una tierra ubicada en este término, pero escrito "El Seto", se refiere el “Inventario, 1919”:
"Una viña a Mostelar de medio obrero, cuatro áreas y media, linda N. Aquileo Muñoz. S. el Seto, E. Blas Carpintero y O. Benito Bartolomé, esta (¿está?) con su raigada".

        

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 Autor: Julio Alonso Asenjo