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La gente de Sandoval de la ReinaLo último incorporado
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Turmogos, Cántabros y Vacceos    

Siglos VIII a II a. de Cristo

Habitantes de la ribera del Odra antes de la conquista de Roma.

 

    La edad del Hierro

    En la edad del Hierro oleadas de gentes de raigambre indoeuropea (celta), penetra en la península a través de los Pirineos, llegando a tierras de la meseta norte a partir del s. VIII a. C.. Esta nueva población no eliminará al substrato mediterráneo ya existente, sino que lo aculturizará y desplazará a las zonas serranas, ocupando así esta nueva población los fértiles valles. Tenemos, entonces, antes de la llegada de los romanos, dos grupos étnicos: un substrato mediterráneo con cultura, raza y lengua procedente de gentes venidas de África, Asia Menor, Grecia, Etruria, Córcega y Cerdeña, de carácter matriarcal y ganadero, y tenemos también, un substrato "celta" especialmente emparentado con gentes que habitaron en la antigüedad Lombardía, Occitania, Bretaña, Bélgica e Inglaterra. Estas poblaciones indoeuropeas son agricultores mayoritariamente y de sociedad patriarcal y estructura de clan, habitan en los valles y conocen la metalurgia del hierro.

    Se puede hablar de la Edad del Hierro a partir del 750 a.C., fecha en la que se constatan en la Meseta norte y en la provincia de Burgos algunas de las novedades que definen un nuevo ciclo histórico. Este suele dividirse en dos etapas, la primera hasta el 500 a.C., Hierro I, fecha en la que desaparecen los restos de la Edad del Bronce y en la que ya se aprecia el inicio de unas nuevas culturas. A partir del 500, y hasta la conquista romana o el cambio de era se habla de otra fase, el Hierro II, que en líneas generales coincide con el desarrollo de la llamada cultura celtibérica.

    Dentro de la provincia de Burgos se localizan asentamientos cántabros en la zona de Amaya, los Ordejones y Humada.
 

Los Turmogos

    Se trata del pueblo más silenciado en las fuentes antiguas, quizá por su escasa significación durante el proceso de conquista romana. Las pocas menciones referidas a los turmogos se deben, en unos casos, a fuentes de carácter geográfico-topográfico, de Plinio, Estrabón, Ptolomeo, Itinerario de Antonino o el Anónimo de Rávena; en otros, a citas históricas en relación con la implicación de este territorio en las campañas contra cántabros y astures, en época de Augusto, recogidas en la obra de Floro y Orosio.
   
    La arqueología ve la formación de este pueblo en el tránsito del Bronce a la Edad del Hierro con el aporte de elementos de origen celta, especialmente en los poblados cercanos a los valles de los ríos y en zonas llanas.

    Los límites geográficos de este pueblo estaban prácticamente en la actual provincia de Burgos. Al norte limitaban con los cántabros en la zona del Páramo de Lora; hacia el Este y Noreste, por la Sierra de la Demanda, Montes de Oca y Salas de los Infantes, con los Autrigones. Al Oeste eran vecinos de los vacceos, a lo largo de los ríos Odra, Pisuerga y Arlanza. Sus límites meridionales serían con los Vacceos y Arévacos, a través de una línea imaginaria entre Solarana y Hortezuelos.

    La distribución del poblamiento turmogo por este territorio es de dos tipos. Poblados en zonas altas, superiores a 1.000 metros, de economía ganadera; y asentamientos en zonas de páramo dominando alguna cuenca fluvial, en algunos casos con elementos (defensivos como murallas, y en los que la actividad económica estuvo más desarrollada, combinando la ganadería con una importante agricultura cerealística.

    Las principales ciudades de los Turmogos aparecen mencionadas en obras geográficas y guías de caminos antiguas. Ptolomeo I cita en primer lugar Ambisma, cuya localización no es precisa, si bien se tiende a situarla fuera de la provincia de Burgos, entre Herrera de Pisuerga y Carrión de los Condes. Otro núcleo es Braum, cuyo emplazamiento igualmente presenta diversas hipótesis. La más antigua la identifica con Burgos capital, mientras que hoy tiene más adeptos su ubicación en Huérmeces, Ubierna o La Nuez de Abajo, siendo esta última la que a nosotros nos parece más viable, por su situación estratégica en el Valle del Río Urbel, por la potencia del yacimiento y por su continuidad en época romana. Deobrigula es otra ciudad mencionada es obras geográficas y también en el Itinerario de Antonino y en el Anónimo de Rávena, como mansión de la vía oficial romana 32. Su localización, discutida antiguamente, no ofrece actualmente ninguna duda: se debe identificar con Tardajos, en cuyo término se localiza, en la zona de "El Castro", el primitivo asentamiento con materiales que se remontan a finales de la Edad del Bronce hasta finales del siglo I a.C., fecha en la que se traslada el poblado a la zona de vega que rodea Tardajos, con una secuencia cronológica que llega hasta finales del siglo IV o comienzos del V d.C. Otra ciudad, mencionada sólo en el Anónimo de Rávena es Mancellus, cuya atribución más probable sea la de Lerma, localidad que estaba atravesada por una vía romana que desde Clunia enlazaba con la 32 que pasaba por Tardajos, y en la que actualmente hay incluso una ermita dedicada a la Virgen de Mancelus. Aunque para Ptolomeo Pisoraca (Herrera de Pisuerga) sea una ciudad turmoga, la evidencia histórica actual hace que la incluyamos en el ámbito cántabro. La ciudad que debió tener una mayor importancia entre los Turmogos, y la que al mismo tiempo aparece más citada, es la de Segisamo (Sasamón). Fue un asentamiento que se inició en la II Edad del Hierro y que pervive hasta el siglo IV/V d.C Se la cita siempre como el núcleo más importante de los turmogos, su capital, que debió de cobrar un auge mayor con el establecimiento del campamento romano de Augusto durante las Guerras Cántabras, así como por ser mansión de la via 32.

    Las actividades económicas más relevantes de los turmogos, en parte ya citadas, dependen de la ubicación de sus poblados, ganaderas en los ambientes de serranía, complementadas con actividades de caza; y por el contrario, en aquellos poblados más bajos, cercanos a los valles fluviales, vemos que la agricultura fue el sector principal, como se atestigua por los restos de instrumentos de labor recuperados, incluso con la existencia de silos excavados en la roca para el almacenaje de grano. Respecto a la artesanía, en casi todos los poblados se documenta la textil, con pesas de telar y fusayolas, así como la fabricación de cerámicas y de instrumentos de metal.

    

Los Cántabros

    Las referencias sobre el territorio de los cántabros son muy numerosas, aunque en algunos sectores, como su límite oriental, las dudas persisten con sus vecinos autrigones. Al norte, la frontera es el mar Cantábrico. Al oeste, desde la desembocadura del río Sella hasta las proximidades de Cistierna. Por el sur, desde esta localidad hasta Guardo, incluyendo Velilla del Río Carrión, donde se sitúan las fuentes Tamáricas, la Sierra del Brezo y Cervera hasta Herrera de Pisuerga, para desde aquí ir por Treviño, Villadiego y el Puerto de la Brújula. La frontera oriental, la más problemática, estaría marcada por los Montes de Oca y pasaría cerca de Villarcayo, englobando las merindades de Valdeporres, Sotoscueva y Montija.

    Los cántabros habitaron en castros de montaña amurallados y en zonas boscosas, un tipo de poblamiento característico de pueblos de economía pastoril. Dentro de la provincia de Burgos se localizan asentamientos en la zona de Amaya, Los Ordejones y Humada. También a lo largo de los grandes ríos, especialmente en torno al eje del Ebro y su afluentes de la margen izquierda, como Cidad, Arnedo, Orbaneja del Castillo y Barrio de Bricia. En la cuenca del Nela ubicamos los castros de Mazuela, Momediano, Quintanalacuesta y Quintanilla Valdebobres. En el Rudrón, Gredilla de Sedano y Valdelateja. En el río Losa, San Pantaleón y Villaluenga de Losa. Por último, en el Omecillo, San Zadornil.

    La mayor parte de estos yacimientos no han sido excavados, si bien podemos destacar la presencia de algunas necrópolis con enterramientos tumulares en Quintanilla Sobresierra y el Castro de Icedo que permiten aproximarnos al mundo de las creencias y de espiritualidad de los cántabros. Estos sacrificaban sobre todo a una deidad, asimilada a la romana Ares, machos cabríos, caballos y prisioneros de guerra. Pero el autor de esta noticia, Estrabón, silencia su nombre, por ignorarlo o porque se consideraba tabú.

    De los relatos de Estrabón se desprende que los cántabros tenían una economía primitiva pues "...vivían durante las dos terceras partes del año de bellotas que secaban y machacaban y después molían para hacer tortas, que conservaban durante largo tiempo...".

    De esta información se deduce la escasa importancia de la agricultura en la economía de los cántabros, tarea que corría a cargo de las mujeres, según Estrabón, y la cebada era el cultivo principal. Esto se completaría con la recogida de frutos naturales, castañas, nueces, avellanas, proporcionadas por los bosques de su territorio. La ganadería, por el contrario, era la actividad más importante, y la que el medio físico favorece. Entre los restos de animales domesticados se localizan cabras, cerdos, ovejas y bóvidos. El complemento de la caza fue indispensable para equilibrar la dieta: en los poblados se encuentran huesos de jabalíes, ciervos y conejos.

 

   Los Vacceos

    Los vacceos fue un pueblo que ocupó parte del territorio de la Meseta, centrado en torno a los valles del Duero, Pisuerga y Eresma, cuyo origen se debe remontar en torno al siglo VIII a.C., como se deduce a través de la ocupación de este territorio de una serie de poblados durante la I Edad del Hierro, que definen el horizonte de la llamada cultura Hasllstática.

    Los límites de este pueblo fueron los siguientes. Al norte, la frontera con los Cántabros, desde Cistierna hasta Herrera de Pisuerga y Treviño. Por el Este, desde Treviño hasta la convergencia de los ríos Arlanza y Arlanzón, continuando por el valle del Esgueva hasta Peñas de Cervera, y descendiendo hasta la zona de Coca. La frontera meridional se fija en desembocadura del Esla con el Duero pasando por el norte de la Sierra de Ávila, haciendo frontera con los vetones en la zona de Salamanca. Por último, al Oeste, a marca se sitúa entre los ríos Esla y Cea.

    Dentro de la provincia de Burgos, sus dos poblados más significativos son Autraca (Castrogeriz) y Rauda (Roa de Duero). Otras ciudades importantes fueron Cauca (Coca), Septimancas (Simancas), Pintia (Padilla de Duero), Intercatia (Montealegre de Campos), Amallobriga (Tiedra), Pallantia (Palencia), Dessobriga (Osorno) y Albocela (Villalazán).

    Por lo general, son asentamientos de grandes dimensiones, ubicados en planicies elevadas, en las estribaciones de los páramos o en las proximidades de los cauces fluviales, presentando, según las fuentes romanas, murallas defensivas en ciudades como Cauca y Pallantia. Se conoce el urbanismo de algunos poblados, como en Roa, donde las casas inicialmente presentan una planta redonda, y los materiales de construcción son el adobe y el tapial; posteriormente se producen modificaciones, con plantas rectangulares, y se añade la madera a la cubierta de las casas.

(c) tesorillo.com

Verraco vacceo

    El aspecto socioeconómico más destacable de este pueblo fue la supuesta igualdad económica, llamada "Colectivismo Agrario" por algunos historiadores, que se desprende de un texto de Diodoro de Sicilia. Este autor nos indica que entre los vacceos existía la costumbre de dividir cada año sus campos por suerte, éstos se trabajaban según les hubiera asignado el sorteo, y la cosecha pertenecía a la comunidad, la cual hacía un reparto según las necesidades de cada individuo; la ocultación de una parte de la cosecha se castigaba con la pena de muerte o la exclusión de grupo tribal.

    Desde un punto de vista social, este párrafo parece indicar la existencia de una estructura igualitaria. Sin embargo, conocemos la presencia entre los vacceos de población esclava; por otro lado, los ajuares funerarios de necrópolis como las de Rauda, Pintia, Pallantia, etc., muestran una fuerte estratificación social, con tumbas muy pobres y otras con objetos suntuarios de oro y plata, clásicos de una clase social dirigente y de superior condición económica. Esto choca abiertamente con el pasaje de Diodoro, pues si el reparto fuera igual entre todos no habría diferencias económicas, y tampoco existiría una población de esclavos. Se ha indicado que, posiblemente, el sorteo sólo afectase a los jefes de las grandes familias y que el reparto de la cosecha obtenida se distribuiría según sus necesidades, un reparto que tendría en cuenta, fundamentalmente, el rango de cada individuo. Este jefe familiar era el jefe de la gens, una institución superior al núcleo de la familia y al individuo.

    La agricultura fue la principal actividad de este pueblo, sobre todo en las tierras situadas al sur del Duero, donde se cultivó fundamentalmente el trigo y la cebada. Fue un sector que proporcionaba excedentes, que fueron invertidos en comercio exterior. Sabemos que éstos se podían almacenar en silos y en construcciones similares a los hórreos. Su producción elevada les permitió incluso ayudar a los pueblos arévacos en su lucha contra Roma, proveyéndolos de alimentos; y en otros casos fueron utilizados como moneda de cambio para obtener productos de los que ellos carecían.

    La ganadería también está constatada en aquellas zonas de ambiente forestal, como se refleja en los tributos que estos pueblos debieron pagar a Roma en la etapa de la conquista. Proveyó también de materias primas a la industria textil. La alfarería estuvo igualmente desarrollada; se conocen altares en núcleos como Rauda, que produjo cerámica fina y común. Otras manifestaciones de la cultura material de este pueblo se asemejan a la ya mencionada entre los arévacos, autrigones y vacceos: destacan los utensilios agrarios, los correajes de caballo, adornos personales, broches de espada y cinturones, navajas de afeitar, etc.


"España Romana 214 a.C."
Imagen tomada de la Historia de España, dirigida por Ramón Menéndez Pidal


Fuentes de los textos:

La Romanización de la Meseta Norte. Burgos. Clunia. 2005 ISBN 84-89805-17-2
Colección: Temas y figuras de nuestra historia. Ed.: Cajacírculo.
David Pradales Ciprés (Profesor titular de Historio  Antigua de la Universidad de Burgos) 

CLN 2.004 - http://sapiens.ya.com/alferez1521/h00.html


Podemos concluir que el Odra y Sandoval de la Reina se encuentran en una zona que fue frontera o área de contacto entre tres pueblos celtíberos: Turmogos, Cántabros y Vacceos. Si al este del Odra se encontraban los turmogos y el río hacía de frontera, el actual Sandoval de la Reina se ubicaría junto a la orilla oeste del río, zona vaccea, según el texto arriba citado y el mapa político de 214 a.C.
¿Podría el Torrejón haber servido como atalaya de control sobre los accesos de los Turmogos a la parte de acá del Odra? Pura suposición.