Taller de elaboración de morcillas (verano 2026)
Fue el miércoles 19.
Se desarrolló bajo la dirección de Chelo Renedo, como en 2025.
Esta es una actividad lúdica, educativa y cultural, que recrea esa parte de la matanza que se hacía en los domicilios, y aún se hace en algunos, para el consumo familiar.
Además, las morcillas hechas se degustan pagando una módica cantidad destinada a pagar los gastos de la actividad y lo que sobre para los fondos de la Peña Sandovale.
Echando otros ingredientes al duerno de plástico
Lo que era habitual a nivel familiar era coserlas con aguja gorda e hilo de algodón.
Lo que era habitual a nivel familiar era coserlas con aguja gorda e hilo de algodón.
Echando el líquido sobrante y la sal a la ollas
Se echan en el agua ya hirviendo. El líquido, que da color y sabor, es el sobrante de la manipulación de las morcillas crudas.
Metiendo las morcillas en las ollas
Antes de meterlas se pinchan varias veces con una aguja para que no revienten al cocer. Luego las ollas se tapan.
Lavando recipientes en la fuente
Las morcillas, ya hechas, se mueven y se sacan de las ollas con una espumadera.
Corte de pan para la degustación
Como en todo el proceso, hay voluntarios de la Peña que cortan y distribuyen las morcillas con pan. Se hizo en la plaza.
El líquido que queda en la olla después de sacar las morcillas es otra exquisitez gastronómica, el calducho.
Si la morcilla en este día es la reina gastronómica de Sandoval, el calducho es el príncipe.
Se suele comer en sopa con pan. Solo también está rico.
En este caso, los que querían degustarlo se lo servían ellos mismos de la olla y lo bebían en vaso o llevaban un poco a casa para hacerse unas sopas de calducho.


























































































































































































