Pinceladas históricas de Guadilla de Villamar

 

Nº 9 - Inauguración de la Escuela de Niñas - Año 1950

 

 

Para empezar

Recuerdo que el miércoles 12 de mayo de 1948 fue el día que por primera vez fui a la Escuela. Ese día cumplí 6 añitos y era costumbre, por aquellos tiempos, empezar el colegio el día que llegabas a esa edad. Un tanto temeroso, con la pizarra, el pizarrín y una cartilla en una mano, y la otra agarrada a la mano de don Nicolás, el señor maestro, entré en la escuela. Cantamos el «Cara al Sol», como era preceptivo. Y, luego, el profesor fue marcando tarea a los escolares, desde primero hasta octavo.

Éramos un regimiento de niños y niñas de 6 a 14 años. Rondábamos el centenar y no había pupitres para todos. Alguien se sentaba alrededor del estrado donde tenía su mesa don Nicolás Colino. Todos en silencio iban haciendo los deberes marcados con anterioridad. La verdad es que me acoplé bien y pronto a la vida escolar. Tanto, que he pasado en la escuela toda mi vida laboral.

¿Os hacéis la idea, en estos santos tiempos, un profesor dar clase en una escuela unitaria a 94 niños?

Conscientes, las autoridades locales, de este problema, trataron de solucionarlo. Consultaron con la Inspección Técnica de Enseñanza de Burgos y acordaron hacer un grupo escolar nuevo al que irían las niñas, dejando el existente para los niños. Entre trámites y construcción, en el verano de 1950 estaba terminada la «Escuela de las niñas».

 

Ubicación de la nueva escuela

El terreno donde se construyó la nueva aula era propiedad del pueblo y se empleaba para muradales de los vecinos que vivían en frente. Se marcó en el suelo las dimensiones que debía tener y se procedió a hacer los cimientos.

Al carecer de piedras para base de esos cimientos, se recurrió a lo más sencillo y cercano que se tenía. En el ángulo formado por la pared de la sacristía y la tapia que rodea al pórtico actual, había restos de un cementerio. Creo que, por la forma de enterrar, era medieval. Una vez hecha la fosa para el entierro colocaban piedras a su alrededor, como si fuera una caja, e introducían el cadáver.

Los hombres sacaron sus piedras y los niños, al mando de don Maximiliano el cura, recogimos los huesos y con coloños les llevamos al cementerio ¡Que descansen en Paz! Pero los niños éramos tan felices que lo pasamos bien. En recompensa por nuestro trabajo, don Maximiliano nos dio un puñito de peladillas de piñones a cada niño que nos supieron, además de a poco, a gloria.

 

 

Materiales de construcción

El material para construcción de edificios de los años cuarenta era el adobe. Así que, el ayuntamiento del pueblo contrató adoberos para dicho menester, tanto a gente del pueblo como de fuera. Vinieron adoberos de Melgar que tenían fama de su buen hacer y, en el buen tiempo, se aprovechó para hacer bien su faena.

El pago a los trabajadores corría a cargo del vecindario de Guadilla. Los albañiles que tenían que hacer la obra determinaron el número de adobes necesario para realizarla y rematarla. Sabido esto, se halló el pago que los vecinos tenían que hacer en partes proporcionales al número de adobes.
El resto de los materiales, madera para las techumbres, mosaicos, ventanas, tejas… se trajeron de fuera. La calefacción fue de tipo gloria, es decir, hueco en el suelo y, por el atizadero, quemar paja para calentar el suelo de la escuela.

Lo que no recuerdo es quiénes fueron los albañiles de la obra. Creo serían las dos cuadrillas que entonces había: la del señor Adrián y la del señor Raimundo, ya que era una obra comunal y había que dar trabajo a los del pueblo.

Los niños, muy curiosos, no perdíamos ningún detalle.

- Jo que morro tienen las niñas. Con gloria y todo. Así, sí que dará gusto venir a la escuela. Y nosotros con una latilla con ascuas para calentarnos los pies.

- Os chincháis y a pasar frío. Jolines con estos chiguitos, lo quieren todo, decían las niñas que aparentaban estar más contentas que nosotros.

Y, poco a poco, la obra se fue terminando. Y una vez pintada, tanto en su interior como en el exterior, la Escuela de las Niñas estaba chulísima. Ellas iban a realizar sus juegos, antes de inaugurarla, cerca de su gran futura casa. Jugaban al corro todas juntas cantando aquello de:

«¿Dónde vas Alfonso XXII, dónde vas triste de ti? Voy en busca de Mercedes que ayer tarde no la vi...»

Los niños seguíamos jugando con el aro, la pita, la faba, a tres marinos en el mar, al marro, los cartones… tan felices como ellas.

¡Con qué poco nos conformábamos para ser felices!

Una vez terminada la obra del grupo escolar, se dieron cuenta los albañiles de que habían sobrado muchos adobes. El ayuntamiento llegó a un acuerdo con don Maximiliano y, dado que el cementerio se estaba quedando pequeño y que el pueblo iba creciendo en habitantes, decidieron ampliarle. Se tiró la pared del regañón y se amplió lo que queda a mano izquierda según entras al cementerio actual. Así que, de un avío, dos mandados.

 

Jueves 13 de julio de 1950

Casi nada. En el diario de Burgos nos daban esta noticia. Que hoy venía el Gobernador a inaugurar la escuela de las niñas.

- Y ¿qué es un Gobernador?
- Y yo que sé.
- Y dicen que viene en coche.
- Pues será el primer coche que entre en Guadilla.
- Y ¿cómo dices que se llama?
- Deja de tanto preguntar y sigamos jugando a la monterilla. Tira que te toca.

Y jugando un tanto distraído pensando en esa visita, Luisito Manrique montó y me quedé sin cartones.

 

La escuela hasta los topes

Y llegó el Gobernador. Recibimientos a la entrada del pueblo. La bandera de España, la bandera de la Falange, volteo de campanas, aplausos y vivas a su persona. No tiraron cohetes por si se quemaban las cosechas… Bueno, bueno, la que se organizó en poco tiempo.

Y todos andando nos fuimos a la Escuela de las niñas. Pronto se llenó y allí no cabía ni un alfiler.

Aquí tenemos a las autoridades. A la izquierda, ese señor con su pañuelito blanco en el bolsillo y con la vara de mando del ayuntamiento de Guadilla en la mano era don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, el señor Gobernador. A su izquierda, el Sr. Honorato, teniente alcalde y el Sr. Rufino, alcalde. En el centro don Maximiliano Barriuso, nuestro cura párroco. El señor de gafas, don Nicolás Colino, nuestro maestro y el señor del calderillo del agua bendita, el señor Honorio, campanero y sacristán de Guadilla.

Lo que allí se dijo y se hizo nos lo contó, al día siguiente, el cronista del diario de Burgos de esta manera:

 

 

Transcripción de la crónica:

«Conforme tenían anunciado en la tarde de ayer el excelentísimo Gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, presidió el acto de bendición e inauguración de un nuevo grupo escolar en Guadilla de Villamar, que se ha construido bajo el patrocinio de la junta Técnica. A las 5 y media de la tarde, hacía su entrada, en dicha localidad, la primera autoridad de la provincia, siendo recibido por el alcalde don Rufino Rodríguez Varona y el Ayuntamiento en Corporación, así como por el vecindario que tributó una cariñosa acogida al señor Rodríguez de Valcárcel.
Acompañado por el alcalde de Villadiego y diputado don Daniel Revuelta Morante y séquito, en el que figuraba el capitán de caballería don Timoteo Pérez, hijo del pueblo y el laureado don Anfiloquio González García, hijo también de la comarca. Se dirigió al grupo escolar que había de inaugurarse mientras los vecinos hacían objeto, al señor Gobernador civil, de inequívocas muestras de adhesión y cariño. Constituida la presidencia en los nuevos locales, el párroco de Guadilla, don Maximiliano Barriuso, procedió a la bendición de los mismos y, concluida la ceremonia, el párroco, hizo uso de la palabra expresando su gratitud al señor Rodríguez de Valcárcel, por cuanto, señaló, hasta el momento presente, ningún Gobernador civil había pisado las tierras de Guadilla y ninguno se había identificado con los problemas de la localidad. Extendió su reconocimiento a cuantos habían aportado su ayuda por la feliz realización de la escuela.
A las palabras del cura párroco correspondió el señor Gobernador, don Alejandro Rodríguez de Valcárcel. Mostró su deseo de lograr en breve la puesta en marcha de las obras de la carretera, problema acuciante y que trataré, dijo, de resolver en breve. Tras evocar el sacrificio supremo de los caídos, el señor Gobernador, exhortó a autoridades y vecinos a trabajar con ilusión por el engrandecimiento del pueblo, de Burgos y de la Patria.
Una estruendosa ovación acogió sus últimas palabras. A continuación pronunció un discurso don Alberto Andrés, exalcalde de esta localidad.
Finalmente, el niño Modesto Andrés Cortés dedicó una poesía al capitán don Timoteo Pérez, benefactor del pueblo, quien agradeció la deferencia declinando esa distinción en la persona de la primera autoridad de la provincia.
Por último, el señor Gobernador recibió a las comisiones de los pueblos de Castrillo de Riopisuerga, Rezmondo y Santa María Ananúñez y una comisión de excombatientes.

En concepto de ayuda de la Falange, el señor Rodríguez de Valcárcel, hizo un importante donativo por las obras realizadas en el grupo escolar inaugurado.
Después de cantar la Salve popular en la iglesia parroquial, el señor Gobernador civil emprendió su viaje de regreso a Burgos».

 

Personajes que asistieron a la inauguración
de la escuela y temas tratados

 

* Don Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda nació en Burgos en 1917. Estudió derecho en la Universidad de Salamanca. En 1936, tomó parte del lado de los sublevados. Como miembro de una centuria de voluntarios de Falange, intervino en las batallas de la sierra de Madrid, Somosierra y Guadarrama.

En el año 1969, fue designado Presidente de las Cortes. Fue él quien tomó al Príncipe Juan Carlos juramento de lealtad a los Principios del Movimiento Nacional, a la muerte de Franco.

 

* Don Timoteo nació en Guadilla de Villamar. Era hijo de Cristóbal Pérez y Teófila Hierro. Al día del evento era Capitán de Caballería en la ciudad de Burgos. En el mes de junio del año 1958, pasó a ser Jefe de la Policía Municipal de la ciudad.
Recuerdo que venía a Guadilla a cazar en verano. Una vez montados en unos hermosos caballos con su amigo Anfiloquio. Otra vez en moto sidecar igualmente con su amigo.

 

* D. Anfiloquio González García era natural de Villahizán de Treviño, aunque, por motivos familiares, solía residir en Santa María Ananúñez. En el evento de ese día era suboficial del ejército. Perdió un brazo durante la Guerra Civil, en la batalla de Bizcargi (Vizcaya) y por ello le concedieron la Cruz Laureada de San Fernando. Era amigo de Timoteo y solía venir con él.

 

* "Dedicó una poesía a don Timoteo Pérez". Modesto Andrés Cortés, hermano de Aventino, Chuchi y Lupe, fue sacerdote marianista y murió en un accidente automovilístico cerca de la ciudad Nueve de Julio, en Argentina.

 

Temas tratados ese día con el gobernador

* La carretera: "que se debía poner la puesta en marcha", tardó en llegar más de 10 años.

* La traída de aguas a Guadilla: aunque en el artículo del diario de Burgos no se hable, sí se acordó, en ese día, traer agua de los manantiales del campo al pueblo. Tres fueron los lugares acordados:

+ La Losa: en lo que era la fuente de ese término se hizo una zanja muy grande en forma de cata, pero el manantial era muy pobre y se descartó.

+ Puente Caída y las Costanas: parece ser que el agua era muy abundante y de buena calidad. El inconveniente estaba en que el nivel del agua estaba más bajo que el pueblo de Guadilla y era necesario bombearla, cosa entonces imposible de solucionar.

+ Antoler y Fuenteclara: estas fuentes cumplían con las leyes de los vasos comunicantes y se acordó traerla de allí. En los años 1960, se hizo el depósito actual y la conducción para dos fuentes, una en el Arrabal y la otra en la Plaza. El año 1971, se instaló el agua en todos los hogares del pueblo.

* Reunión con los excombatientes: "con quienes departió amistosamente". Creo que fue el encuentro con estos excombatientes con el que más disfrutó el señor Rodríguez de Valcárcel ¿Y quiénes eran esas personas? Veamos: los Sres. Adrián Fernández, Aurelio García, Honorato Fuentes, Alejandro Toribio, Vicente Ruiz, Honorio Benito, Florencio García, Alberto Andrés, José Ruiz y los de la quinta del biberón Goyo González y Evencio Roba. Todos ellos estuvieron en la guerra civil del bando del señor gobernador. Pero los mimados del gobernador eran Adrián, Aurelio, Vicente y Honorato, que estuvieron con él en el frente de la sierra madrileña. Me recordaba Adrián que él, Aurelio, Vicente y Honorato participaron en la construcción de los nidos de ametralladoras, que aún perduran. También me contaba que el día de la inauguración de la escuela les ofreció a todos incorporarse en el cuerpo de la Guardia Civil. Los que sí lo hicieron fueron Alejandro Toribio, que estuvo en La División Azul, y Florencio García.

 

¿Participaron los Bubillos en su construcción?

 

Recuerdos

- Hola Espe ¿Qué tal en la nueva escuela?
- Muy bien. Tenemos una señorita muy guapa que se llama doña Inés. Y, al ser pocas niñas, podemos hacer más cosas que cuando íbamos todos juntos.
- Jo que bien. Nosotros seguimos con don Nicolás. Estamos como más calladitos y recordamos mucho vuestro jolgorio.
... y nuestra vida infantil siguió. Siguieron nuestros juegos, nuestras charlas, nuestro cuidado de los animales en el prado… Cuando nos enfadábamos con las chicas las seguíamos tirando capachos en el pelo. Claro que, cuando íbamos por agua a la fuente, algún chapiscón de regalo nos ponía hechos una zupia.
… y la infancia se nos fue. Y un día, viniendo de Madrid a Guadilla, pasamos por un pueblo que se llama Pinilla Trasmonte. De ahí era, la señorita guapa, la maestra de aquellas niñas de antaño.

 

Maestra y discípula. Dña. Inés Aparicio primera maestra
que estrenó la nueva Escuela de la Niñas en septiembre de 1950.

Un cariñoso saludo y recuerdo para Dña. Inés y para todas aquellas niñas, que casi todas serán abuelas, y que estrenaron la Escuela de las Niñas.

………… "y el tiempo pasa, nos vamos haciendo" …………

 

 

Para terminar

Gracias a todos que de una manera u otra me han ayudado a realizar este trabajo. Las fotos unas me las han proporcionado y otras están sacadas de internet sin ánimo de lucro.

En la actualidad, de las tres escuelas, sólo queda la de las niñas. Las otras dos ya no son propiedad del ayuntamiento.

Una vez que los niños se fueron a la escuela de Sotresgudo, la Escuela de las Niñas pasó a ser un teleclub, sala de exposiciones, taller de costura y, hoy en día, sala de los jubilados «Los Bubillos».

Sirvan estas líneas de gratitud, cariño y recuerdo para maestros y maestras que por aquí pasaron haciendo el bien, y para sus alumnos que fuimos nosotros.

Un saludo.
Guadilla de Villamar, noviembre de 2020
villamar4@hotmail.com


Javier Ortega González
noviembre de 2020

 

 

 

 

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