Adobe a adobe - ¡Adobe, adobe!
Antiguamente, en Sandoval de la Reina, el pan no se compraba a panaderos sino que se cocía en casa. La hornera era la habitación donde estaba el horno. Se hacía una hornada para varios días. Cuando se acababa una hornada se cocía la siguiente.
Los hornos los hacían los canteros.
En una ocasión, a un cantero de Sandoval le encargaron hacer uno de esos hornos para una casa del pueblo. Estos hornos eran voluminosos y se fabricaban con adobes.
El caso es que un hijo del cantero, una vez acabado el horno ya dentro de la hornera, al ver su volumen se extrañaba y le preguntó a su padre:
- ¿Cómo has podido meter ese horno si no cabe por la puerta?
Y su padre le contestó, con un doble sentido: - Adobe a adobe.
Que suena igual que: ¡Adobe, adobe!, que viene a significar «qué zoquete eres», pues no se mete completo, sino que se construye dentro de la hornera con adobes, uno a uno.







