Ermita de San Andrés de Villamar (Guadilla) 

 

Villamar 3ª - Ermita de San Andrés de Villamar (Guadilla)

 

Villamar

La ermita de san Andrés

 

La ermita de san Andrés

Poco se sabe de esta ermita, que fue la iglesia parroquial del pueblo de San Andrés muy cercana a la de Santa María de Villamar.

Tenemos algún que otro escrito que hablan de ella. Veamos.

En el tomo 10 (años 1630 – 1666), en folio 10 (reverso), de las cuentas de la iglesia de Guadilla de Villamar, se nos dice: “recorrer el tejado de la iglesia de San Andrés”. En este caso creo que recorrer es sinónimo de retejar.

En el tomo 11, folio 13, y unos 50 años después del mencionado retejo, se nos dice: “retejo de san Andrés por 2.299 maravedíes” (año 1691).

En el año 1710,  “se pagan 1.080 maravedíes por componer la ermita de san Andrés”. Creo que la palabra componer se trate de arreglar algún desperfecto del templo.

Por último, como todo tiene su fin, llegamos al año 1772. Con mucha pena se da la siguiente orden.

En el tomo 12 de las cuentas de la iglesia de Guadilla, se nos dice:

“en el año 1772, en la visita pastoral, se ordena y faculta al cura de la parroquia de Guadilla, para demoler la ermita de San Andrés, enterrando primero la imagen del santo [San Andrés], y el resto de los materiales aplica su Ilustrísima vayan a la fábrica de la otra iglesia. Y en el sitio de la citada ermita de San Andrés se ponga una cruz alta y vistosa para saber que era un lugar sagrado”.

Nota: fue costumbre que, al demoler un templo, el santo patrono fuera escondido o enterrado cerca de su iglesia. La persona que lo escondía o enterraba no podía comunicárselo a nadie. Los escondites solían ser entre matorrales, paredes… Como los pastores pasaban su vida en los campos, solían ser los que, a veces, los descubrían. De ahí viene aquello de que “siempre la Virgen se les aparecen a los pastores”.

Dos ejemplos del hallazgo de dos Vírgenes:
* Ntra. Sra. de Aránzazu: la encontrada entre espinos.
* Ntra. Sra. de la Almudena: la encontrada en el cubo de una muralla.
Que sepa, el san Andrés nadie lo ha desenterrado. Quizá, al ser la estatua de madera, se pudrió. Por otra parte, los tractores actuales la pudieron desenterrar y el dueño de las finca no se percató del hallazgo.

Lo que sí perdura es el cementerio del despoblado. En la última traída de las aguas al depósito, al realizar la zanja, se desenterraron varios huesos humanos.

 

Guadilla de Villamar

Los siguientes escrito y foto están sacados del libro “Estelas cristianas y ermitas desaparecidas en la provincia de Burgos”  (año 2011)

Jacinto Campillo Cueva

“Estela de cabecera discoidea elaborada en piedra caliza blanca, cuya superficie tenía adherencias de líquenes por haber permanecido hincada a la intemperie mucho tiempo. Se desconocen sus dimensiones exactas porque fue robada en 1985 y trasladada a un lugar desconocido. No obstante, se conserva una fotografía de la misma por la que se sabe que era una pieza de medianas dimensiones y que su estado de conservación era bueno (fig. 2). Según referencias de Javier Ortega González, el anverso era la única cara decorada mediante una cruz latina en relieve. Esta estela indicaba el emplazamiento de la antigua ermita de San Andrés y se encontraba antes de llegar al santuario de Nuestra Señora de Villamar, a la derecha del camino antiguo, cuyo trazado no coincidía con el actual.
Hasta mediados del siglo XVIII, los visitadores Diocesanos encontraron la ermita de San Andrés con la limpieza, aseo y adorno correspondientes, a pesar de que, en 1759 y en 1764, se tuviera que componer su puerta. No obstante, el visitador de 1772 no la halló con la decencia debida, añadiendo que, por tanto, no se podía permitir su existencia. Acto seguido, ordenó al cura que la hiciera demoler enterrando primero la imagen del santo y aplicando sus materiales a la fábrica. Asimismo, mandó poner una «cruz alta y vistosa por divisa del lugar sagrado» en el sitio donde estuvo fundada la citada ermita. El mandato debió cumplirse pronto, pero la hechura de la cruz no se registró en los libros de fábrica”.

 

 

El altar de la iglesia de san Andrés

 

 

 

Entre los materiales traídos de san Andrés a la iglesia de Guadilla, está este hermoso altar que fue construido el año 1664.

Durante muchos años, dicho altar estuvo situado dentro de la iglesia en el lugar señalado en la fotografía con una flecha azul:

 

Hacia el año 1953, D. Fermín, cura párroco de Guadilla, lo colocó en el lugar en el que se encuentra en la actualidad.
Tiene el altar cuatro elementos que no eran suyos. El calvario, que lo componen el Cristo, la Virgen y san Juan, que pertenecen a la ermita de santa María de Villamar, de los que hablaremos en otra pincelada de “Villamar”.

Tampoco lo es el sagrario. En el tomo 11, folio 10, del libro de cuentas del año 1675 se nos dice: “se paga a José Barbero, vecino de Herrera y maestro de arquitectura, la cantidad de 6.800 maravedís, ya concertados, por hacer una urna o sagrario para el Santo sacramento el día de Jueves Santo”. El llamado monumento.

 

Nota curiosa sobre el altar de san Andrés

Estando de cura párroco D. Maximiliano Barriuso, natural que fue de Villanueva de Odra, nos contó lo siguiente:

Terminada la guerra civil española, el año 1939, en muchos pueblos de Aragón había quemado los altares de las iglesias. El cura de un pueblo de Zaragoza, cuyo nombre no recuerdo, pidió en el diario de Burgos que si en algún pueblo les sobraba un altar, agradecían que se lo regalaran. Reunido el pueblo, acordaron regalar este bonito altar a dicho pueblo. D. Maximiliano se puso en contacto con el sacerdote aragonés. Pero todo fue en vano ya que no vinieron a recogerle.
Está visto que san Andrés no quería irse de su pueblo donde debía, y debe, estar muy a gustito.
El pueblo de Guadilla debía ser muy devoto de san Andrés, ya que el año 1788 “compran un san Andrés por 180 reales”.

Villamar agradece a Rafael Alonso, que ha realizado las fotos de la iglesia del pueblo.

Animo a cuantos saben algún detalle más a que lo comuniquen o lo escriban para publicarlo en esta u otra página.

 

Javier Ortega González
Verano, 2020

villamar42@hotmail.com


Javier Ortega González
verano de 2020

 

 

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