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Milagros de Sandoval (poetisa)

Desconocemos todo de la vida de Milagros de Sandoval, salvo el ser autora de poesías. Solo tenemos constancia de algunas de ellas publicadas en la revista Blanco y Negro (suplemento del ABC, España) y en la revista Cosmópolis, en los años 1920 y, tal vez, en los años 1930.

Tradujo, al menos, una obra del francés, Noris, de Jules Claretie.

Su poesía denota pesimismo y, entre otros sentimientos, tristeza.

Noche de Ánimas es uno de sus poemas:

 

NOCHE DE ÁNIMAS

Noche lóbrega y obscura,
noche de lluvia y de viento,
de pesadumbre y tristeza,
de evocación y misterio,
de amargura y de nostalgia,
de aflicción y de recelo,
de suspiros y oraciones,
de pesares y recuerdos,
en que Tierra y Cielo claman:
"¡Padre nuestro!"

Noche triste de campanas
gemidoras, cuyos ecos
el fracaso de la Vida
nos ponen de manifiesto,
y nos dice que la Nada
es el obligado término
de los humanos destinos
y los humanos deseos,
cuando cantan quejumbrosas:
"¡Padre nuestro!"

Silenciosa está la aldea,
el camino está desierto,
la lluvia cae a torrentes,
silba despiadado el cierzo
y en la lumbre se consumen
los troncos viejos y nuevos,
convirtiéndose en ceniza,
que lo que todos seremos,
mientras plañen las campanas:
"¡Padre nuestro!"

 

Los labriegos, cabizbajos,
se congregan junto al fuego
después de dar a la tierra
su sudor, que es el pan nuestro...
Y al ver que hay sitios vacíos
de seres que amados fueron
y que no volverán nunca
al nidal de sus afectos,
sollozan con las campanas:
"¡Padre nuestro!"

Los ancianos, que bucean
en los mares del Recuerdo,
buscando seres queridos
que vida a su vida dieron
y a los que unirse quisieran
ya cercano su fin viendo,
acarician el Rosario
entre sus manos de hielo,
y con la campana lloran:
"¡Padre nuestro!"

La gente moza, influida
por el hondo desconsuelo
que la campana produce
en el alma de los viejos
con el sollozante ritmo
de sus pausados lamentos,
que apenumbran de tristeza
la aurora de sus ensueños
amedrentada suspira:
"¡Padre nuestro!"

 

Y aunque apenas si conoce
el mundo del sufrimiento,
ni sospecha que en cenizas
habrán de acabar sus cuerpos,
como acaban en la lumbre
los troncos nuevos y viejos,
hace un alto en sus afanes,
y con angustia en el pecho
y miedo en el alma, reza:
"¡Padre nuestro!"

¡Es la noche de las almas.
Noche de recogimiento,
en la que todos los seres
ofrendan un pensamiento
de compasión y ternura
para todos los que fueron,
y en todo labio florece
el piadoso crisantemo
de una ferviente plegaria
¡por el alma de los muertos"

Noche de intensas penumbras,
de graves abatimientos,
de alucinantes visiones,
de torturadores ecos,
de paisajes desolados
y de horizontes siniestros,
en que todas las campanas
doblan, trémulas, a muerto
y todos los pechos gimen:
"¡¡Padre nuestro.. Padre nuestro!!"

Milagros de Sandoval
(dibujos de Regidor)

 

Del poemario de Milagros de Sandoval, sabemos que escribió:

Cumbres ingentes. Blanco y Negro. 1927.
El muñeco roto. Blanco y Negro, nº 1912, 8 de enero de 1928.
Todo es muerte. Blanco y Negro, 25 de noviembre de 1928.
Los caballeros del mendrugo. Revista Cosmópolis, 1928.
Paisaje de invierno. Revista Cosmópolis, 1929. Con ilustración de A. Durá.

 

 

LOS CABALLEROS DEL MENDRUGO

 

Parásitos inquietos, con alma de cretinos y arcilla ponzoñosa de todas las edades,
son libres ciudadanos de todas las ciudades
y tercos centinelas de todos los caminos.

Tienen mucho de hampones y algo de peregrinos;
son lepra de conventos y tortura de abades;
y en el atrio, su lonja, venden por «caridades»
sus torpes tercerías y sus rezos mezquinos.

Son vagos, pendencieros, borrachos, parlanchines;
viven con los tahures y con los galopines,
y su zurrón va lleno de pícaras historias.

Al nacer, ¡todos nacen con la mano extendida!
¡Y su mano es la espada que cobra sus victorias
y el arado y el surco con que ganan su vida!

Milagros de Sandoval

 

 

¡Todo es Muerte!

¡Tarde gris y penumbrosa,
tarde otoñal, tarde rosa,
macilenta y deshojada
que, abatida y silenciosa,
cae en la insondable fosa
de la Nada...!

¡Hoja seca amarilla,
fatigada tortolilla,
barquichuela sin timón,
a las que el huracán pilla
siempre en la contraria orilla
de donde está su ilusión...!

Cual ellas la pasionaria
de la Vida, que es plegaria,
fiebre, dolor y quejido...
¡se hunde en la sima arbitraria,
en la fosa milenaria
de Olvido...!

 

¡Olvido y Nada...! Dos cosas
que por ser tan pavorosas
nunca en ellas meditamos,
y en cuyas voraces fosas
caen nuestras vidas borrosas
cuando menos lo pensamos.

¡Todo es muerte! Hasta la Vida
es una muerte fingida,
que por irónica suerte,
al surgir..., ¡ya va prendida
a la guadaña homicida
de la Muerte!

¡Qué tristes son los destinos
y qué cortos los caminos
del vivir!
Flores, hojas, peregrinos,
por ley de arbitrarios sinos,
nacemos... ¡parar morir!

 

En la Vida, todo es llanto;
todo dolor; todo espanto;
todo queja y amargura...
La Dicha es un desencanto;
el Placer, es un quebranto,
y el Amor... una locura...

Y la Muerte... es acabar
para siempre de luchar,
para siempre de sufrir...
Morir -¡ay!- es descansar
eternamente... ¡y soñar
que es el más bello vivir!

 

 

 

Milagros de Sandoval

 

PAISAJE DE INVIERNO

Ya menguan los días...
Ya soplan los cierzos...
Ya se caen las hojas...
¡Ya viene el invierno!

Ya las golondrinas
alzaron el vuelo
y huyeron buscando
mejores temperos.

Ya no tiene el valle
colores ni ecos,
ni encanto la loma,
ni el bosque misterios.

¡El campo está triste!
En el surco yerto
ya no hay amapolas
ni grillos troveros.

No hay oro en las eras,
ni miel en los huertos,
ni en la fuente risas,
ni luz en el cielo.

 

Por valles y apriscos,
laderas y cerros,
entre ovejas mansas y leales perros,
ya no van, como antes,
graciosos corderos
de mirada amable
y balido trémulo.

* * *

El pastor, zamarra
viste de pellejo
y el mastín ya busca
el sol; y el caldero
cuece y borbotea
colgado en el fuego,
dentro de la choza
mientras ruge el viento...

Ya hay agua en el río,
que corre sin miedo
al mar, donde, incauto,
morirá muy presto...

 

 

Ya canta el humilde
molino harinero,
que estuvo tres meses
callado y sediento,
su himno milenario
al pan blanco y tierno...

Ya pronto los lobos,
bajarán hambrientos
al llano, buscando
su presa, siniestros...

¡Ya nieva en las cumbres!
En los ventisqueros
se yergue ya el oso
blanco del invierno...

El sol ya no tiene
calor... Ya sus besos
¡son besos helados,
cual manos de muerto!

. . . . . . . . . . . . . . . . . .

Ya dentro del alma,
muy dentro del pecho,
¡hace mucho frío!...
¡Ya viene el invierno!

 

Milagros de Sandoval

 

El Muñeco Roto

Tarde invernal, gris y fría,
desapacible y nostálgica;
tarde sin luz y con lluvia;
tarde-sauce, tarde lágrima,
en que el cielo triste llora,
y el corazón se acobarda,
y el pensamiento se abate,
y suspira y tiembla el alma,
y el dolor nos aprisiona
en su invisible mortaja
mientras del cielo las perlas,
perezosas, se desgranan
entre el mundanal tumulto
de la villa cortesana...

---

Tirada por dos caballos
famélicos, con gualdrapas
y penachos miserables
y absurdos, y gobernada
por un hombre de sombrero
de copa y peluca blanca,
por una estrecha calleja,
y con tardo paso, avanza
una modesta carroza
con una cajita blanca
medio cubierta de flores
y, acaso, también de lágrimas,
que es el tributo obligado
para todo los que acaba...

---

 

Al pobre y triste convoy
¡nadie lo acompaña!
aunque lo escoltan las gentes
con insensibles miradas...
La carroza y la cajita
solas van y solas marchan
dando tumbos y revueltas
por callejas y por plazas
al lugar donde el Olvido
y la Verdad nos aguardan,
como epílogo forzoso
de esta ruin y absurda farsa
que hemos dado en llamar Vida,
siendo Muerte anticipada...

---

¡Nadie a la carroza sigue!
La pobre cajita blanca
no lleva más compañía
que las flores y las lágrimas
que entre besos y suspiros,
y sollozos y plegarias,
con las manos temblorosas
y los ojos hechos brasas,
febril, en ella y sobre ella,
con honda unción derramara,
muerta de dolor y angustia,
una madre desgraciada
¡al ver roto para siempre
el "muñeco" en que adoraba!

---

Cuando por la calle veo
sola una cajita blanca...
¡siento frío, mucho frío
en el alma!

Milagros de Sandoval

 

 

con la colaboración de Guillermo de Jorge, que, además de informar de la existencia de la poetisa, envió «Noche de Ánimas» digitalizada y tres imágenes relacionadas con esta poesía
página creada el 16/01/2020