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Sandoval de la Reina

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Por Julio Alonso Asenjo          Toponimia en Sandoval de la Reina

           

 


Toponimia en Sandoval de la Reina (Burgos)     (continuación)

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2. Lista alfabética de topónimos con aclaraciones y comentarios  - G - H - J   

Galapero. De «guadapero» o «gadapero», ‘conjunto de perales silvestres (del gótico walthus paírs o ‘bosque de perales’). Aparece ya en Nebrija y está certificado el término en Ciudad Rodrigo y Extremadura.

Galera (La). Documentado en el AHSR, 1895, 22-22º. Está situado, siguiendo el curso del Odra, en su margen izquierda, entre el Tojo Redondo, al Norte, y Fuente Valentín al SE.

Galindo. Es nombre propio muy común en la Edad Media, especialmente en Aragón. Significa “el juanetudo”.  (Valdegalindo es topónimo en Valladolid: Sanz Alonso, 112.). En el AHSR, 1895, 22-28º, hay una referencia a “la presa del Vértice del Galindo”.

Gansera (La): tierra de gansos. Comparar con “Fuente (d)el Ganso”.

Garijal . Véase Arroyo Grijal.

Gascuera de Soto. Ver Cascuera.

Gera o Jera (La): se encuentra en el Mapa detallado de la comarca de Villadiego al Norte de Rebollillos. El término admite varios significados. El que indica un medicamento purgativo (documentado varias veces en el CORDE) parece inverosímil en este contexto. Gera es nombre de un lugar en el Concejo de Tineo, en Asturias (aparece en el CORDE en un documento anónimo de ca. 1310), y es muy posible que remita al sentido certificado por el DRAE como jera para algunos territorios como “yugada”, ‘espacio de tierra arada en un día’ (Extremadura), pues deriva del latín (labor) diaria-. Significados relacionados con éste son el de Salamanca: ‘obrada, jornal’, que puede apoyarse en el refrán recogido por Hernán Núñez: “la gera de mayo vale los bueyes y el carro, y la de junio, los bueyes y  el yugo”;  y el de ‘ocupación, quehacer’ que, en sentido peyorativo, aún se usa en Calzada de Valdunciel, de la misma provincia:Jera: faena, tarea. Habitualmente se usa en sentido irónico: "ha hecho una buena jera", es decir, ha cometido una fechoría o causado un desperfecto...”[6].

Golosa (La).

Gramales: Así documentado en el AHSR, 1894, 22-22º. Quizá valga por 'lugar donde abunda la grama'. Pero véase Agramales. Corominas reseña la forma gramal de un documento leonés anterior al año 1.250[3] y el CORDE recoge cuatro usos de mediados del siglo XIX en Colombia. En el Plano toponímico y en el Comarcal de Villadiego-Sandoval aparece como Agramales en: Manantial de Agramales.

Granja (La): del bajo latín grania, relacionado con grano, significa ‘hacienda con caserío’. Aparece este caserío certificado como casa-palacio en el llamado Mirador de la Granja, construido por la familia de los que posiblemente fueron patrocinadores de la repoblación, los Sandoval, según lo que sabíamos de la evolución de esa parte del pueblo. Pero puede que el poblamiento hubiese existido antes; y así, los Sandoval habrían construido su casa-palacio y dependencias (después monasterio con su iglesia), encima de una villa tardorromana, por el estilo de las que hubo en lugares circunvecinos: Villamar, Villavedón, Villegas, Villamayor, Villamorón e incluso Villadiego, como agrupación de villas, según propone D. Javier Ortega González Es hipótesis que confirmaron restos arqueológicos hallados in situ, que parecen probar incluso un asentamiento humano prerromano.

Alto de San Millán, La Granja, La Harrén. © Julio Alonso Asenjo
Alto de San Millán, La Granja, La Harrén.
© 2008 Julio

Granjería (la): si se refiere al suelo, buenas tierras.

Grijal. Véase Arroyo Grijal.

Guanares: Véase Aguanares

Guindalera (la): lugar de guindos.

 

Harnajón o Arnajón (el): Es término que habría que escribir con h, si lo entendemos derivado de «farinaculone»»; algo así como «harinerón», ‘lugar que produce harina’ ¿Por la presencia de un molino  -según Javier Ortega González- sobre el arroyo de El Harnajón? Pero véase. Arnajón.

Harrén (La) o Harrenes (Las) y Herrenes (Las) o La Ren: el término procede del latín «farrágine», que significa ‘[mezcla de] forrajes’ o cereales de siega verde sin espiga para dárselo a los animales’. Con el significado de ‘forraje’, dio en castellano estándar «herrén» (en leonés, «ferrén»). Del contenido el término pasó a indicar el continente: tierra o heredad donde se cultivaban determinados productos, y así se encuentra certificada en un documento jurídico de Salamanca de 1240: «nos dioron la ferrén delantre la porta». Este texto en leonés parece mostrar que no cualquier heredad era «herrén» o «harrén», que es su forma más antigua, antes de que la a se cerrara en e (R. Menéndez Pidal, Manual de Gramática Histórica, 9. 2 y 17. 4), conservada en Sandoval.  Las Harrenes o Herrenes eran parcelas sitas a las afueras de un pueblo, dedicadas a producciones especiales como forrajes y hortalizas. Tal es el caso en Sandoval, donde se dice «La harrén», «Las herrenes» o  «harrenes» a los terrenos que están apenas se sale del pueblo en dirección a Villadiego por la carretera, junto a las Eras del Mercado. En Valladolid se encuentran las formas Herreñal, Prado de la Harrén, el Harrén, el Harrenalejo (Sanz Alonso, 298). Topónimos correspondientes del área lingüística leonesa son Fregenal y Fregeneda.

Alto de San Millán, La Granja, La Harrén. © Julio Alonso Asenjo
Alto de San Millán, La Granja, La Harrén.
© 2008 Julio

Hazuela (La): Es diminutivo de haza, porción de tierra labrantía o de sembradura, que deriva de la palabra latina fascia, ‘faja’ (DRAE), por lo que alguien piensa que esta definición académica debería completarse con “generalmente de forma alargada”[1]. Haza es vocablo anticuado, por lo que el hablante moderno asocia la forma con azuela o, dialectalmente, zuela, detrás de la o una. Se sitúa al Noreste de Valducende y la Pradera, en la raya de Villusto, en cuyo término se dan en contigüidad hacia el Norte, según OSMap, topónimos semejantes: Alto Hazuela, Molín de Haza.

[1] Gobierno de Cantabria. Palabra habitada: “Hazas del Respiradero”.

 

Herreruela (La): Se dice “La-Reruela”, con síncopa por La Herreruela. Se sitúa en un alto, más allá de CarraVillusto, hacia Guanares o Aguanares / Aguanales.

Hojadía, Hojadín u Hojandín: Véase Ojadía, Ojadín u Ojandía.

Hojal del Cochino:  Véase Ojal del Cochino.

Hojalba. El primer elemento del topónimo no puede en castellano derivar de fauce y así  remitir a hoz[7]. Por lo cual, el nombre no significa ‘hoz alba’, donde “hoz” es, en segunda acepción del DRAE: 1. f. Angostura de un valle profundo. 2. f. Angostura que forma un río entre dos sierras. Y no hay sierra alguna en el paraje. Véase Ojalba.

                     

Explanada de Hojalba                                                          Alto de Hojalba desde el Sur, camino de Tapia

           

Alto de Hojalba desde el sur                                          Nidos de piedras talladas al pie del Alto de Hojalba

© 2008 Julio

Honcares (como en Poza de la Vega, Palencia),  Huncares u Hongares, según OSMap, como también en Bicorp, Canal de Navarrés –Valencia-; Los Hongares en Hellín – Albacete- y Villamelendro –Palencia-; también Los Hungares en Villanueva de Valdegobia –Álava: Honcares podría derivar de *Font-Cares o ‘Fuente Cares’. Huncares estaría por ‘juncares’ o ‘juncales’. El intercambio fónico entre –r y –l es frecuente en varias lenguas y aun dialectos del castellano y se da en la misma toponimia de Sandoval, si Guanares deriva de una aféresis de Aguanares, que está, como parece, por Aguanales. Compárese con «el Juncalón», forma plenamente moderna. En cualquier caso, los términos se refieren a unos terrenos en que no falta la humedad. A este mismo sentido parecen remitir Hongares y Hungares, como terreno en el que abundarían los hongos. Sin embargo, recuerda Amonario Pérez, vecino de Sandoval, que en ese paraje había muchos majuelos muy pequeños.

Hondo Sotillos u Hondo del Sotillo.

Hontarias, Huntarias o Untarias: Hontarias,  por ‘Fuente Arias’, a lo que también podría remitir Huntarias (de *fu’nt-Arias). La forma Untarias podría también relacionarse con *Junt-Arias, de iunctu-, ‘junto, cercano, al lado’.  Está al Oeste, entre Los Prados y Fuente Llavín.

Hontumba, Hontúmbar u Hotúmbar. En el Mapa detallado de la comarca de Villadiego y en el Plano toponímico de Sandoval aparece el término como Manantial Ontumba, al Sur, en la raya de Villanueva, al Oeste de Las Casillas. Este hecho parece explicar el topónimo a partir  de  font- u hont-, con la grafía *ont, que es ‘fuente’. La forma umba aparece rara vez en territorio de habla castellana y solo como apellido; no se conoce úmbar, que, además, difícilmente podría estar por umbra, ‘sombra’, puesto que en el romance occidental de la Península Ibérica, en castellano, antiguo, astur-leonés y gallego-portugués se decía solombra (del término latino compuesto sub umbra) o, en castellano, más comúnmente sombra (de soombra), y más tarde, como cultismos, aparecen como umbroso (por ‘sombreado’) o umbría (‘lugar en sombra’). Por tanto y de momento, parece que para explicar el topónimo hay que acudir a un compuesto de hont- + tumba, en la forma sincopada de Hontumba o ‘fuente tumba’, puede que por la forma de la taza de la fuente en algún momento. Pero las variantes (h)ontúmbar u (h)otúmbar, si no son fruto de deturpaciones, pueden demandar otra explicación.

Hortezuelo (El): Figura como “el Ortezuelo” en el Catastro de Ensenada.

Hortón (El): En el mismo pueblo, como estribación del Lerón, paraje que resulta, si no es contradictorio, un plantío de olmatos. Ver en el Habla de Sandoval: hortón es: huerta abandonada sin tapias (Ángel Rodríguez González).  

Hoyuelo. Entre las Cotorrillas al Norte, la Senda del Palomar al Sur y la carretera a Villavedón al Este. Compárese con Rehoyo.

 

Jarama (la): hidrónimo, como lo prueba su coincidencia con el río Jarama, afluente del Tajo, o uno de los ríos de Villadiego (Jaramilla) [*]. En su primera parte, jara-, el nombre podría recoger un componente toponímico céltico[1], o ser coincidente con la forma que aparece en Jaraba, Jarafuel, etc. En un marco más amplio pone el origen del término Francisco Villar, quien lo hace derivar de la raíz indoeuropea sar- , que significa ‘fluir, discurrir’, y se manifiesta en diferentes lenguas de esa familia, como en sánscrito (sará- ‘líquido, fluido’, sarit- ‘arroyo’, sará ‘río, arroyo’), en griego ‘ορός` [horós] y latín serum, ‘líquido lechoso’. Hay hidrónimos derivados de esa raíz en la Península: la fuente Sar (Santa María del Campo, Burgos); el arroyo Sarrion (Coaña, Asturias); Arroyo de Sarrón de la Forada (Bañar, Asturias); el arroyo Sarave (Bacáicoa, Navarra); la balsa Sarasa (Urdiáin, Navarra); el barranco de Sarnes (Lascurre, Huesca); el arroyo de la Sara (Rodeiro, Pontevedra); Sarria (Lugo)... Fuera de la Península tenemos el río Sarno en el golfo de Nápoles o el célebre afluente del Rin que se llama Sarre en francés y Saar en alemán, que da nombre a un Estado de esa República federal[2].

A su vez, Álvaro Galmés de Fuentes explica que la evolución fonética palatalizó la s- inicial, que derivó a fricativa prepalatal sorda en la Edad Media como en otros topónimos, escribiéndose con X (Saitabi > Xátiva; Sigerici > Xerez, y Xeriz en Castrojeriz, por ‘Castro de Sigerico’), para dar en la Edad Moderna en el sonido velar fricativo sordo que representamos en castellano con J: así sucede también en los nombres de ríos como Sucro > Júcar, Salone > Jalón y Saramba > Jarama (el), afluente del Tajo, homónimo de nuestro arroyuelo (la Jarama) y del río chico de Villadiego (Jaramilla)[3]. Tampoco resulta difícil la evolución del grupo –mb- en Saramba > Jarama, pues así sucedió en otros casos: de palumba> paloma, de plumbu > plomo, lumbu > lomo y loma ...

Tal vez fuera fantasía pensar que Jarama podía ser denominación arábiga vulgarizada en castellano: jara-ma’ por may al-jara o ‘agua sucia’. Y es que, en efecto, en Sandoval, La Jarama (ahora canalizada y soterrada), es un arroyuelo que recoge el agua de las vaguadas de Valdecilla y el arroyo de la Senda del Palomar, de las que es prolongación, así como de un humedal arriba del pueblo. El artículo la, por el (arroyo), y su género tendría connotaciones diminutivas y despectivas, frente al masculino que se usa para corrientes más caudalosas (el Jarama). En cuanto a la suciedad, hay que pensar primero en el agua encharcada al atravesar el poblado, especialmente en época invernal, y en que, un tiempo, los vecinos arrojaban las aguas de limpiar poniendo por obra el “¡agua va!”. Aunque no hay que trasladar a épocas antiguas costumbres más modernas. Se trataba del agua de fregar, lavar o lavarse, pero no otras, como las de los servicios higiénicos (para los que servían cuadras, tenadas o recintos similares y lugares recónditos a la intemperie) o la del lavado de la ropa que se hacía, en parte al menos, en el río.

P. Celdrán, que desconoce la(s) Jarama(s) burgalesas, refiriéndose al río Jarama a su paso por Talamanca (Madrid), dice que el término «jarama» acaso se relacione con una voz local madrileña con el significado de ‘arroyo o corriente’[4].  Tras lo visto, lo único objetable a esta explicación es la limitación de su ámbito geográfico.

 



Vista de La Jarama a su paso por la calle Real, cuando aún discurría por la superficie.
Se puede apreciar el puente que una vez hubo y las calles de tierra.
Hoy está soterrada y canalizada.
Foto procedente de la Expo de fotos antiguas Sandoval 2001 
© Sergio

Estas siete imágenes recogen el tramo final de La Jarama a su paso por el pueblo
(enero/2009)

[*] Hay también en Villadiego un pago llamado Jarama (OSMap).

 

Juncalón. VéaseHuncares” u “Honcares”.
 


[1] M. Zelikov,  “El aspecto fonético en el problema de las coincidencias vasco-celtas”:  hispanismo.cervantes.es/documentos/zelikov.pdf

[2] Francisco Villar, Los indoeuropeos y los orígenes de Europa. Lenguaje e historia. Madrid, Gredos, 1995, p. 96. Agradecemos a Rafael Alonso de Motta habernos informado sobre esta obra y este punto.

[3] Álvaro Galmés de Fuentes, Los topónimos: sus blasones y trofeos (la toponimia mítica), Madrid, Real Academia de la Historia, 2000,  p. 63.

[4]  P. Celdrán , Diccionario de topónimos españoles y sus gentilicios, Madrid, Espasa, 2002, p. 708.

[5] J. Corominas, Diccionario crítico  etimológico de la lengua castellana, Madrid, Gredos, 1976, t. II, p. 766, ad v. grama.

[6] Pascual Riesco Chueca, “Léxico de Calzada de Valdunciel”, extraído de Calzada de Valdunciel. Palabras, cosas y memorias de un pueblo de Salamanca, Diputación de Salamanca, 2003, para: http://www.dipsanet.es/usr/calzadadevaldunciel/etnologia/palabras.htm

[7] La evolución del latín fauce, derivado a fauçe y foç y hoç, donde ç- = ts.  Este sonido africado sordo no se convirtió en castellano en –x- [sh], para después pronunicarse como sonido fricativo velar sordo que representamos por  j.

 

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 Autor: Julio Alonso Asenjo    

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