Galapero. De «guadapero» o «gadapero»,
‘conjunto de perales silvestres (del gótico walthus paírs
o ‘bosque de perales’). Ya aparece en Nebrija y está
certificado el término en Ciudad Rodrigo y Extremadura.
Galera (la)
Galindo. Es nombre propio muy común en la Edad
Media, especialmente en Aragón. Significa “el juanetudo”.
Gansera (la) : tierra de gansos. Comparar con
“Fuente ‘el Ganso”.
Garijal . Ver
Arroyo Grijal.
Golosa (la)
Gramales: lugar donde abunda
la grama. En el Plano toponímico aparece como
Agramales en: Manantial de Agramales.
Granja (la) : del bajo latín grania,
relacionado con grano, significa ‘hacienda con caserío’.
Como tal debió surgir por obra y como propiedad de la
familia de los patrocinadores de la repoblación, según lo
que sabemos de la evolución de esa parte del pueblo.
Granjería (la) : si se refiere al
suelo, buenas tierras.
Grijal. Ver
Arroyo Grijal.
Guanares:
lugar de guano o abono abundante. Pero en el Plano
toponímico de Sandoval aparece aguanares, que
podría ser la forma primitiva, generada por aféresis.
Aguanares o guanares estaría por aguanales
que, según el DRAE, se usa en Álava como: ‘Surco
profundo abierto de trecho en trecho para facilitar el
desagüe de los sembrados’.
Guindalera (la) : lugar de guindos.
Harnajón: Es
término que habría que escribir con h, si lo
entendemos derivado de «farinaculone», ‘lugar que
produce harina’. Algo así como «harinerón».
Pero ver Arnajón.
Harrén (la) o harrenes (las): el término
procede del latín «farrágine», que significa ‘[mezcla
de] forrajes’
o ‘cereales de siega verde
sin espiga para dárselo a los animales’. Con el
significado de ‘forraje’, dio en castellano estándar
«herrén» (en leonés, «ferrén»). Del contenido el término
pasó a indicar el continente: tierra o heredad donde se
cultivaban determinados productos, y así se encuentra
certificada en un documento jurídico de Salamanca de 1240: «nos
dioron la ferrén delantre la porta». Este texto en
leonés parece mostrar que no cualquier heredad era «herrén»
o «harrén», que es su forma más antigua, antes de que la
a se cerrara en e (R. Menéndez Pidal, Manual
de Gramática Histórica, 9. 2 y 17. 4), conservada en
Sandoval. Las Harrenes eran parcelas sitas a las afueras de
un pueblo, dedicadas a producciones especiales como forrajes
y hortalizas. Tal es el caso en Sandoval, donde se dice «La
harrén» a los terrenos que están apenas se sale del pueblo
en dirección a Villadiego por la carretera, junto a las Eras
del Mercado. Topónimos correspondientes del área lingüística
leonesa son Fregenal y Fregeneda.
Herreruela (“la-Reruela”)
Hojal del Cochino.
“Hojal” podría derivar de “hoja”: ‘conjunto de hojas’,
‘paraje con mucha hoja’, forma que aparece, por ejemplo, en
“hojaldre” y en topónimos colombianos. Pero la asociación
con “cochino”, que resulta rara, pues debería ser “chino”,
forma habitual para designar al cerdo en Sandoval, sugiere
otro origen. Ver Ojal del Cochino.
Hojadín u Ojadín, Hojandín u
Ojandín : términos que pueden asociarse con “hoja” o con
“ojo” y morfema raro.
Hojalba : Quizá por «Hoja alba», como ‘Hoja
blanca’. Ver Ojalba.
Compárese con
Hojadín, Ojadín : término dudoso; podría ser
también Hojandín u Ojandín.
Honcares o Huncares.
Honcares podría derivar de Font - Cares o Fuente
Cares. Huncares, por ‘juncares’ o ‘juncales’.
Comparar con «el Juncalón», forma plenamente moderna. En
cualquier caso, los términos se refieren a unos terrenos en
que no falta la humedad.
Hondo Sotillos u Hondo del Sotillo.
Hontarias por ‘Fuente Arias’.
Hortezuelo (el)
Hortón (el): En el mismo pueblo, paraje que
resulta, si no es contradictorio, un plantío de olmatos.
Hoyuelo.
Comparar con “Rehoyo”.
Jarama: como el nombre del río afluente del
Tajo, puede ser una denominación arábiga popularizada ya
vulgarizada en castellano: jara-ma’ por may
al-jara o ‘agua sucia’. (No parece que se trate de ‘agua
de piedras’: jara, articulada como otra fricativa
fonológicamente distinta, en árabe es ‘piedra’; véase
Guad-al-Hayara, que es ‘río –de- piedras’). En efecto,
se trataba de un arroyuelo que recogía el agua de las
vaguadas de Valdecilla y el arroyo de la Senda del Palomar.
El artículo la, por el (arroyo), también
parece sugerir el origen propuesto. En cuanto a la suciedad,
hay que pensar primero en el agua encharcada al atravesar el
poblado, especialmente cuando los vecinos arrojaban las
aguas de limpiar poniendo por obra el “¡agua va!”. Pero no
hay que trasladar a épocas antiguas las costumbres más
modernas. Se trataba del agua de fregar o lavarse, pero no
otras (del lavado de la ropa, de los servicios higiénicos),
que, o se hacía en el río (lavar la ropa), o en las cuadras
(los servicios higiénicos). P. Celdrán, Diccionario de
topónimos españoles y sus gentilicios, Madrid, Espasa,
2002, que desconoce nuestra Jarama, refiriéndose al río
Jarama a su paso por Talamanca (Madrid), dice que el término
«jarama» acaso se relacione con una voz local madrileña con
el significado de ‘arroyo o corriente’ (p. 708). Esto
confirmaría en cierto modo la relación entre ambos / ambas
jaramas y la procedencia del árabe.
Juncalón. Ver
“Huncares” u “Honcares”.