Galapero. De «guadapero» o «gadapero»,
‘conjunto de perales silvestres (del gótico walthus paírs
o ‘bosque de perales’). Aparece ya en Nebrija y está
certificado el término en Ciudad Rodrigo y Extremadura.
Galera (La).
Documentado en el AHSR, 1895, 22-22º.
Está situado, siguiendo el curso del Odra, en su margen
izquierda, entre el Tojo Redondo, al Norte, y
Fuente Valentín al SE.
Galindo. Es nombre propio muy común en la Edad
Media, especialmente en Aragón. Significa “el juanetudo”. (Valdegalindo
es topónimo en Valladolid: Sanz Alonso, 112.).
En el AHSR, 1895, 22-28º, hay una referencia a “la
presa del Vértice del Galindo”.
Gansera (La): tierra de gansos.
Comparar con
“Fuente (d)el Ganso”.
Garijal .
Véase
Arroyo Grijal.
Gascuera de Soto.
Ver Cascuera.
Gera
o Jera (La):
se encuentra en el
Mapa
detallado de la comarca de Villadiego
al Norte de
Rebollillos.
El término admite varios significados. El que indica un
medicamento purgativo (documentado varias veces en el
CORDE) parece inverosímil en este contexto. Gera
es nombre de un lugar en el Concejo de Tineo, en Asturias
(aparece en el CORDE en un documento anónimo de
ca. 1310), y es muy posible que remita al sentido
certificado por el DRAE como jera
para algunos territorios como “yugada”, ‘espacio
de tierra arada en un día’ (Extremadura), pues deriva del
latín (labor) diaria-. Significados relacionados con
éste son el de Salamanca: ‘obrada, jornal’, que puede
apoyarse en el refrán recogido por Hernán Núñez: “la gera de
mayo vale los bueyes y el carro, y la de junio, los bueyes y
el yugo”; y
el de ‘ocupación, quehacer’ que, en sentido peyorativo, aún
se usa en Calzada de Valdunciel, de la misma provincia: “Jera:
faena, tarea. Habitualmente se usa en sentido irónico: "ha
hecho una buena jera", es decir, ha cometido una fechoría o
causado un desperfecto...”.
Golosa (La).
Gramales: Así
documentado en el AHSR, 1894, 22-22º. Quizá valga por 'lugar donde abunda
la grama'. Pero véase
Agramales. Corominas reseña la forma gramal de un documento
leonés anterior al año 1.250
y el CORDE recoge cuatro usos de mediados del siglo XIX en
Colombia. En el Plano toponímico
y
en el Comarcal de Villadiego-Sandoval aparece como
Agramales en:
Manantial de Agramales.
Granja (La): del bajo
latín grania, relacionado con grano, significa
‘hacienda con caserío’.
Aparece este caserío certificado como casa-palacio en el
llamado Mirador de la
Granja, construido por la familia de los que
posiblemente fueron patrocinadores de la repoblación,
los Sandoval, según
lo que sabíamos de la evolución de esa parte del pueblo.
Pero puede que el poblamiento hubiese existido antes; y así,
los Sandoval habrían construido su casa-palacio
y dependencias (después
monasterio con su iglesia), encima de
una villa
tardorromana, por el estilo de las que hubo en lugares
circunvecinos: Villamar,
Villavedón, Villegas, Villamayor,
Villamorón e
incluso
Villadiego, como agrupación de villas, según propone D.
Javier Ortega
González.
Es hipótesis que confirmaron restos arqueológicos hallados
in situ, que parecen probar incluso un asentamiento humano
prerromano.

Alto de San Millán, La Granja, La Harrén.
© 2008 Julio
Granjería (la): si se refiere al
suelo, buenas tierras.
Grijal.
Véase
Arroyo Grijal.
Guanares:
Véase
Aguanares
Guindalera (la): lugar de guindos.

Harnajón o Arnajón (el): Es
término que habría que escribir con h, si lo
entendemos derivado de «farinaculone»»;
algo así como «harinerón», ‘lugar que produce harina’ ¿Por
la presencia de un molino -según
Javier Ortega
González-
sobre el arroyo de El Harnajón? Pero
véase. Arnajón.
Harrén (La) o Harrenes (Las)
y Herrenes (Las) o La Ren: el término procede del latín «farrágine»,
que significa ‘[mezcla de] forrajes’
o ‘cereales de
siega verde sin espiga para dárselo a los animales’.
Con el significado de ‘forraje’, dio en castellano estándar
«herrén» (en leonés, «ferrén»). Del contenido el término
pasó a indicar el continente: tierra o heredad donde se
cultivaban determinados productos, y así se encuentra
certificada en un documento jurídico de Salamanca de 1240: «nos
dioron la ferrén delantre la porta». Este texto en
leonés parece mostrar que no cualquier heredad era «herrén»
o «harrén», que es su forma más antigua, antes de que la
a se cerrara en e (R. Menéndez Pidal, Manual
de Gramática Histórica, 9. 2 y 17. 4), conservada en
Sandoval. Las Harrenes o Herrenes eran parcelas sitas a las
afueras de un pueblo, dedicadas a producciones especiales
como forrajes y hortalizas. Tal es el caso en Sandoval,
donde se dice «La harrén», «Las herrenes» o «harrenes» a
los terrenos que están apenas se sale del pueblo en
dirección a Villadiego por la carretera, junto a las Eras
del Mercado. En Valladolid se encuentran las formas
Herreñal, Prado de la Harrén, el Harrén, el Harrenalejo
(Sanz Alonso, 298). Topónimos correspondientes del área
lingüística leonesa son Fregenal y Fregeneda.

Alto de San Millán, La Granja, La Harrén.
© 2008 Julio
Hazuela (La): Es
diminutivo de haza,
“porción de tierra
labrantía o de sembradura”,
que deriva de la palabra latina fascia, ‘faja’ (DRAE),
por lo que alguien piensa que esta definición académica
debería completarse con “generalmente de forma alargada”.
Haza es vocablo anticuado, por lo que el
hablante moderno asocia la forma con azuela o,
dialectalmente, zuela, detrás de la o una.
Se sitúa al Noreste de Valducende y la Pradera,
en la raya de Villusto, en cuyo término se dan en
contigüidad hacia el Norte, según OSMap, topónimos
semejantes: Alto Hazuela, Molín de Haza.
Herreruela
(La):
Se dice “La-Reruela”,
con síncopa por La
Herreruela.
Se sitúa en un alto, más allá de CarraVillusto, hacia
Guanares o Aguanares / Aguanales.
Hojadía, Hojadín u Hojandín:
Véase
Ojadía, Ojadín u Ojandía.
Hojal del Cochino: Véase Ojal del Cochino.
Hojalba.
El primer elemento del topónimo no puede en castellano
derivar de fauce y así remitir a hoz.
Por lo cual, el nombre no significa ‘hoz alba’, donde “hoz”
es, en segunda acepción del DRAE: 1. f. Angostura de
un valle profundo. 2. f. Angostura que forma un río entre
dos sierras. Y no hay sierra alguna en el paraje.
Véase Ojalba.

Explanada de Hojalba
Alto de Hojalba desde el Sur, camino de Tapia

Alto de Hojalba desde el sur
Nidos de piedras talladas al pie del Alto de Hojalba
© 2008 Julio
Honcares (como en Poza
de la Vega, Palencia), Huncares u Hongares,
según OSMap, como también en Bicorp, Canal de
Navarrés –Valencia-; Los Hongares en Hellín –
Albacete- y Villamelendro –Palencia-; también Los
Hungares en Villanueva de Valdegobia –Álava: Honcares
podría derivar de *Font-Cares o ‘Fuente Cares’.
Huncares estaría por ‘juncares’ o ‘juncales’. El
intercambio fónico entre –r y –l es frecuente
en varias lenguas y aun dialectos del castellano y se da en
la misma toponimia de Sandoval, si
Guanares deriva de una aféresis
de Aguanares, que está, como parece, por
Aguanales. Compárese con «el
Juncalón», forma plenamente moderna. En cualquier
caso, los términos se refieren a unos terrenos en que no
falta la humedad. A este mismo sentido parecen remitir
Hongares y Hungares, como terreno en el que
abundarían los hongos. Sin embargo, recuerda
Amonario Pérez, vecino
de Sandoval, que en ese paraje había muchos
majuelos
muy pequeños.
Hondo Sotillos u Hondo del Sotillo.
Hontarias, Huntarias o Untarias:
Hontarias, por ‘Fuente Arias’, a lo que también
podría remitir Huntarias (de *fu’nt-Arias).
La forma Untarias podría también relacionarse con *Junt-Arias,
de iunctu-, ‘junto, cercano, al lado’. Está
al Oeste, entre Los Prados y Fuente Llavín.
Hontumba,
Hontúmbar
u Hotúmbar. En el Mapa detallado de la comarca de
Villadiego y en el Plano toponímico de Sandoval
aparece el término como Manantial Ontumba, al Sur, en
la raya de Villanueva, al Oeste de Las Casillas. Este
hecho parece explicar el topónimo a partir de font-
u hont-, con la grafía *ont,
que es ‘fuente’. La forma umba aparece rara vez en
territorio de habla castellana y solo como apellido; no se
conoce úmbar, que, además, difícilmente podría estar
por umbra, ‘sombra’, puesto que en el romance
occidental de la Península Ibérica, en castellano, antiguo,
astur-leonés y gallego-portugués se decía
solombra (del término latino compuesto sub umbra)
o, en castellano, más comúnmente sombra (de
soombra), y más tarde, como cultismos, aparecen como
umbroso (por ‘sombreado’) o umbría (‘lugar en
sombra’). Por tanto y de momento, parece que para explicar
el topónimo hay que acudir a un compuesto de hont- +
tumba, en la forma sincopada de Hontumba o
‘fuente tumba’, puede que por la forma de la taza de la
fuente en algún momento. Pero las variantes (h)ontúmbar
u (h)otúmbar, si no son fruto de
deturpaciones, pueden demandar otra explicación.
Hortezuelo (El):
Figura como “el Ortezuelo” en el Catastro de Ensenada.
Hortón (El):
En el
mismo pueblo, como estribación del
Lerón, paraje
que resulta, si no es contradictorio, un plantío de olmatos.
Ver en el Habla de Sandoval:
hortón es: huerta abandonada sin tapias (Ángel
Rodríguez González).
Hoyuelo.
Entre las Cotorrillas al Norte, la Senda del
Palomar al Sur
y la carretera a Villavedón al Este. Compárese con
Rehoyo.

Jarama (la):
hidrónimo, como lo prueba su coincidencia con el río Jarama,
afluente del Tajo, o uno de los ríos de Villadiego (Jaramilla)
.
En su primera parte, jara-, el nombre podría recoger
un componente toponímico céltico,
o ser coincidente con la forma que aparece en Jaraba,
Jarafuel, etc. En un marco más amplio pone el origen
del término Francisco Villar, quien lo hace derivar de la
raíz indoeuropea sar- , que significa ‘fluir,
discurrir’, y se manifiesta en diferentes lenguas de esa
familia, como en sánscrito (sará- ‘líquido, fluido’,
sarit- ‘arroyo’, sará ‘río, arroyo’), en
griego ‘ορός` [horós] y latín serum, ‘líquido
lechoso’. Hay hidrónimos derivados de esa raíz en la
Península: la fuente Sar (Santa María del Campo,
Burgos); el arroyo Sarrion (Coaña, Asturias); Arroyo
de Sarrón de la Forada (Bañar, Asturias); el arroyo
Sarave (Bacáicoa, Navarra); la balsa Sarasa (Urdiáin,
Navarra); el barranco de Sarnes (Lascurre, Huesca);
el arroyo de la Sara (Rodeiro, Pontevedra); Sarria
(Lugo)... Fuera de la Península tenemos el río Sarno
en el golfo de Nápoles o el célebre afluente del Rin que
se llama Sarre en francés y Saar en alemán,
que da nombre a un Estado de esa República federal.
A su vez, Álvaro Galmés de Fuentes explica que la evolución
fonética palatalizó la s- inicial, que derivó
a fricativa prepalatal sorda en la Edad Media como en otros
topónimos, escribiéndose con X (Saitabi > Xátiva;
Sigerici > Xerez, y Xeriz en Castrojeriz, por ‘Castro de
Sigerico’), para dar en la Edad Moderna en el sonido velar
fricativo sordo que representamos en castellano con J:
así sucede también en los nombres de ríos como Sucro
> Júcar, Salone > Jalón y Saramba > Jarama
(el), afluente del Tajo, homónimo de nuestro arroyuelo (la
Jarama) y del río chico de Villadiego (Jaramilla).
Tampoco resulta difícil la evolución del grupo –mb-
en Saramba > Jarama, pues así sucedió en otros casos:
de palumba> paloma, de plumbu >
plomo, lumbu > lomo y loma ...
Tal vez fuera fantasía pensar que Jarama podía ser
denominación arábiga vulgarizada en castellano: jara-ma’
por may al-jara o ‘agua sucia’. Y es que, en efecto,
en Sandoval, La Jarama (ahora canalizada y
soterrada), es un arroyuelo que recoge el agua de las vaguadas de
Valdecilla y el arroyo de la
Senda del
Palomar, de las que es prolongación, así como de un
humedal arriba del pueblo. El artículo la, por el
(arroyo), y su género tendría connotaciones diminutivas
y despectivas, frente al masculino que se usa para
corrientes más caudalosas (el Jarama). En cuanto a la
suciedad, hay que pensar primero en el agua encharcada al
atravesar el poblado, especialmente en época invernal, y en
que, un tiempo, los vecinos arrojaban las aguas de limpiar
poniendo por obra el “¡agua va!”. Aunque no hay que
trasladar a épocas antiguas costumbres más modernas. Se
trataba del agua de fregar, lavar o lavarse, pero no otras,
como las de los servicios higiénicos (para los que servían
cuadras, tenadas o recintos similares y
lugares recónditos a la intemperie) o la del lavado de la
ropa que se hacía, en parte al menos, en el río.
P. Celdrán, que desconoce la(s) Jarama(s) burgalesas,
refiriéndose al río Jarama a su paso por Talamanca (Madrid),
dice que el término «jarama» acaso se relacione con una voz
local madrileña con el significado de ‘arroyo o corriente’.
Tras lo visto, lo único objetable a esta explicación es la
limitación de su ámbito geográfico.

Vista de La Jarama a su paso por la calle
Real, cuando aún discurría por la superficie.
Se puede apreciar el puente que una vez hubo y las calles de tierra.
Hoy está soterrada y
canalizada.
Foto procedente de la Expo de fotos antiguas Sandoval 2001
© Sergio
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Estas siete imágenes recogen el tramo final de La
Jarama a su paso por el pueblo
(enero/2009) |
Hay también en Villadiego un pago llamado
Jarama (OSMap).
Juncalón.
Véase
“Huncares” u “Honcares”.
P. Celdrán , Diccionario de
topónimos españoles y sus gentilicios, Madrid,
Espasa, 2002, p. 708.
J. Corominas, Diccionario crítico etimológico de
la lengua castellana, Madrid, Gredos, 1976, t.
II, p. 766, ad v. grama.
Pascual Riesco Chueca, “Léxico de Calzada de
Valdunciel”, extraído de Calzada de Valdunciel.
Palabras, cosas y memorias de un pueblo de Salamanca,
Diputación de Salamanca, 2003, para:
http://www.dipsanet.es/usr/calzadadevaldunciel/etnologia/palabras.htm
La evolución del latín fauce,
derivado a fauçe y foç y hoç,
donde ç- = ts. Este sonido africado sordo no
se convirtió en castellano en –x- [sh], para
después pronunicarse como sonido fricativo velar
sordo que representamos por j.