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Crónica décimo séptima
(Mariano Oviedo y Sanz)
Santa Misión
[incluyendo Comunión de niños y niñas y Establecimiento de la
visita domiciliaria de la Virgen de la Milagrosa]
Folio 10 reverso
Año de 1922
Siendo Arzobispo de Burgos el Excmmo Sr. Cardenal Dr. D. Juan Benlloch
Vivó, ordenó se diese una Santa Misión en esta parroquia de Sn Pedro
Apóstol de Sandoval de la Reina, la que estuvo a cargo de los Reverendos
P.P. Paúles de la casa de Tardajos.
Avisado el pueblo de antemano del día y hora de la llegada de dichos P.P.
y amonestado del objeto y fin de la misión; (el pueblo) así preparado
acudió en bastante número a la parroquia con el objeto de salir a
recibirlos. El mismo día diez y siete de febrero del año corriente,
salió desde la Iglesia formada la procesión a la cabeza de la misma iban
los niños de la escuela con banderas de todos los colores, estandartes,
Cruz Parroquial y después en medio de la [folio 10 reverso] misma
el Sr. Cura párroco con capa pluvial morada, dirigiéndose al camino de
Villanueva de Odra desde el cual se esperaba a los P.P. a las once de la
mañana llegaron, siendo recibidos en medio de las aclamaciones de los
concurrentes, por el Sr. Párroco (quien les dio a besar el Crucifijo),
autoridades y bastantes vecinos del pueblo en medio de un gran volteo de
campanas, volviendo a la parroquia en la misma formación, cantando la
Letanía de la Sma. Virgen.
Llegados o estando en el Templo se leyó desde el púlpito la Patente por
la que el Exmmo Sr. Cardenal Arzobispo de Burgos autorizaba a Misión en
la Parroquia de Sandoval de la Reina a los R.R. P.P., como Director al
P. Prudencio García, P. Andrés Avelino Gutiérrez [Moral] y P. Eugenio
Vicente de la casa misión de Tardajos, y acto continuo el P. Director
dirigió un cariñoso saludo al pueblo, agradeciendo altamente el cariñoso
recibimiento que se les dispensaba, anunciando que al día siguiente,
diez y ocho, y hora de las siete de la tarde empezaría el primer
ejercicio de la misión, exhortando a todos a que todos acudiesen a la
Santa Misión.
La
concurrencia a los actos de la Santísima Misión fue general tanto por la
mañana como por al tarde, tocándose por la mañana a las seis y media y
por la tarde también a las seis y media, exponiendo a todos los fieles
el fin para que el hombre fue criado en esta vida, verdades eternas, las
dos banderas,
parábola del Hijo Pródigo, explicándoles los Mandamientos como
examen de conciencia, preparación para una buena confesión, sermón
acerca de la blasfemia, perdón de las injurias y de devoción a la Sma
Virgen y frecuencia de Sacramentos. Esta es la labor desarrollada desde
el diez y ocho hasta el veintiocho de Febrero.
El domingo veintiséis de Quincuagésima se celebró
la Comunión solemne de los niños y niñas, dirigiéndoles el P.
Director una plática alusiva al acto y por la tarde se tuvo la procesión
por las calles del pueblo, llevando los niños y niñas los banderines y
cantando los cánticos propios de la Misión y, una vez en el Templo, el
Sr. Párroco revestido con capa blanca se dirigió a la Pila Bautismal que
estaba muy bien adornada, [folio 11 anverso] donde todos
los niños hicieron la renovación de las promesas del Bautismo, besando
la concha y poniendo la mano sobre el Misal, en alegría de haber
recibido las aguas Bautismales y profesión de nuestra Santa Fe, en la
que quieren vivir y morir, lo que resultó muy solemne y conmovedor,
arrancando lágrimas a los presentes, terminando el acto con la
imposición de la
Medalla Milagrosa, que duró bastante tiempo, pues era mucha la
afluencia de gente, no solo del pueblo sino de varios pueblos
limítrofes. Este mismo día comulgaron también las mujeres y algún
hombre, y el lunes se confesaron todos los hombres, comulgando toda la
feligresía el martes de Carnaval, en desagravio de tantas injurias como
recibiría hoy de tantos malos cristianos, y sin que nadie se acordase en
esta parroquia fuese carnaval, perseverando en el recogimiento y piedad.
La misa de comunión general se celebró a las ocho de la mañana en la que
se cantó varios motetes a Jesús Sacramentado. A las diez de la mañana se
celebró la misa solemne con exposición de su Divina Majestad haciendo de
Preste Diácono y Subdiácono los mismos P.P. y asistidos del Sr.
Arcipreste del distrito y algunos compañeros de pueblos limítrofes.
Por
la tarde se celebró la procesión con su D.M.
recorriendo las calles del pueblo y carretera cantando el Santo Rosario
y cánticos a su D.M., habiéndose hecho cuatro
altares en donde reposase el Rey de Cielos y Tierra para ser
adorado de todos en medio de Himnos y cánticos dirigidos al Cielo para
que Dios perdonase a los hombres que en aquella hora le ultrajasen
frenéticos, en medio de tantas desvergüenzas e inmoralidades que los
mismos paganos se avergonzarían de ellos.
La
procesión estuvo concurridísima y terminada que fue, el P. Director
desde la Sagrada Cátedra exhortó a que conservasen en su corazón las
cosas expuestas durante la Misión y que continuasen en los buenos
propósitos, puesto que les indicaba los medios de conservarlos y
se acordasen de la
Virgen Milagrosa que
había presidido la Santa Misión y la tuviesen
mucha devoción.
Bendecidos los Rosarios y Crucifijos y demás objetos, el P. Director dio
la bendición Papal como remate a la Santa Misión.
El
día uno de marzo después de imponer el párroco la Ceniza a todo el
pueblo y celebrar la misa parroquial, a las nueve de la mañana se
celebró un solemne funeral por todos los difuntos de la parroquia en el
que ofició de Preste el P. Director y de Diácono y Subdiácono P.P.
Gutiérrez y Vicente, asistiendo casi todo el pueblo.
Por
la tarde del día uno a las dos de la tarde se hizo la señal con la
campana con el objeto de reunirnos todos en la parroquia para salir a
despedir a los P.P. Misioneros. Reunidos allí todos, el P. Director dio
las gracias al párroco por la buena acogida que les había prestado en la
parroquia y por el hospedaje en la casa rectoral, y por la
eficacia que había prestado a la Santa Misión, coadyuvando al gran fruto
hecho durante las Misiones. También dio las gracias al Sr. Maestro por
la ayuda que había prestado en la preparación de los niños en la
cataquesis, etc., y demás actos, como también a todo el pueblo por
los obsequios recibidos. A continuación el Sr. Párroco dio las gracias a
los R.R. P.P. como igualmente en nombre del pueblo, deseándoles hiciesen
mucho fruto en sus tareas evangélicas, pues así se lo pedía por sí y en
nombre del pueblo a Dios Ntro Sr. y Santísima Virgen,
teniéndolos siempre presentes en sus oraciones; pues eso mismo pedía a
los P.P. rogasen por el párroco y pueblo para que Dios le ayudase a
trabajar en la parroquia por la conservación y aumento de las buenas
prácticas hechas en la Misión, y al pueblo para que no se olvidase de
los buenos propósitos y siguiesen en los mismos, y así un día todos
llegásemos a reunirnos en el Cielo. Dada la bendición por el párroco a
los P.P., a las tres de la tarde salió todo el pueblo a despedirles en
medio de aclamaciones y disparo de cohetes, pues se dirigían al pueblo
de Sotresgudo
acompañados de bastante personal de esta parroquia de
Sandoval, para misionar en la parroquia de dicho Sotresgudo.
Tal
es en resumen lo practicado durante la Santa Misión, llegando el número
de comuniones a ochocientas. Dios quiera y la Sma Virgen dure
mucho tiempo el fruto de la Santa Misión, esto desea y pide en el Santo
Crucifijo de la Misa quien esta crónica escribe.
Y
para que así conste, lo firmo en Sandoval de la Reina a seis de marzo de
mil novecientos veintidós.
Ireneo Rilova López
Nota
Como recuerdo y fruto de la Santa Misión, se
estableció la visita domiciliaria de la Virgen de la Milagrosa,
quedando establecida en tres coros, cada coro consta de treinta familias
con la Virgen Milagrosa dentro de su hornacina o urna, que ha sido muy
acogida, como igualmente su devoción, fecha ut supra. |