Este año de mil novecientos treinta y tres se
realizaron en esta villa las importantes y sanitarias obras de la
traída de aguas y construcción de
fuentes en el casco de la población.

El autor moral, a quien
siempre debe estar reconocida esta villa por tan
importante beneficio es Don Ángel García
Vedoya (1), ingeniero puertos,
canales y caminos de treinta y seis años de edad, natural de
Rioparaíso, que durante la Dictadura de Primo de
Rivera (1923 – 1928) ocupó cerca de dos años el importante [folio
40 reverso] cargo de Alcalde de Burgos y en la actualidad es
Diputado a Cortes, elegido por sufragio universal el tres del
corriente año. Él fue quien levantó los
primeros planos y estudió la obra, e intervino en toda la
tramitación para que se hiciera cargo de ella la
Confederación hidráulica del Duero, que tiene su residencia oficial
en Valladolid.
Los detalles que aquí consigno son bastante
aproximados, dados al infrascrito por el contratista de la obra,
José María Izaguirre, asturiano (quien en los cuatro meses que
residió en ésta no dio prueba alguna de religiosidad, nunca estuvo
en la iglesia; por lo demás se portó como muy buen ciudadano,
teniendo relaciones sociales con el párroco), quien las realizó con
gran capacidad y solidez.
La obra de traída de aguas estaba anunciada en 46.000
pesetas y a dicho contratista se las ¿alagaron? en 40.000
Empezó las obras el 8 de junio de este año con unos
quince obreros, y fue lo primero hacer la obra de captación que
consiste en un cuadrado de cemento armado, incrustado la mayor parte
en la tierra, el cual tiene de alto 2,8 metros, 4 metros por cada
lado en el interior, siendo sus paredes de cuarenta centímetros de
grueso. Empleó en su construcción mil kilos de hierro, cincuenta
sacos de cemento de cincuenta kilos cada uno, calculando su peso e
veinticinco mil kilos.
En el centro del cuadrado hay un cubo de 2,4 metros
de alto de un metro de diámetro, cuyas paredes tienen treinta
centímetros de espesor, cerrado en su parte superior, pero tiene una
tapa cuadrada en el centro con su argolla que puede levantarse,
después de descubierta quitada la tierra.
Tiene [en] la parte inferior orificios para la
entrada del agua, la cual tenía este otoño una lámina de agua de
setenta centímetros.
De esta parte inferior arranca la tubería que,
pasando por la parte inferior, o sea, al sur del cuerpo de
captación, va al depósito.
[Folio 41 anverso] Todo
el interior de dicho cuerpo de captación está rellenado de piedra
menuda en el fondo, después más gruesa, hasta la altura de unos dos
metros y lo restante de tierra.
Esta obra está junto al camino que va de ésta [villa
de Sandoval de la Reina] a Villavedón, cerca de la mojonera, en una
pequeña isleta que ha ido haciendo este río llamado
Odra, la cual en su mayoría es grava que ha dejado el río en su
pequeña desviación.
Pocos metros al sur está el depósito de aguas, cuya
capacidad es de dos metros y medio cúbicos. Sus cuatro paredes
ataluradas en el exterior, tienen de grueso en el fondo setenta
centímetros y en lo alto veinticinco, cubierto con una capa de
cemento armado, la que en el ángulo del oeste tiene una cubierta
cuadrada con su argolla para levantarla, para poder entrar una
persona y poder hacer limpieza de dicho depósito; tiene esto al lado
del este un tubo de desagüe a bastante altura cuya tubería es de
gres o barro cocido.
Adherido al depósito está el depósito de llaves; es
de reducidas dimensiones, las cuales son para pasar el agua al
depósito o hacer que el agua baje por la tubería sin entrar en el
depósito; en este caso se abre la de medio y cierran las de los
lados; caso contrario, que es lo normal pasa el agua por las de los
lados, estando cerrada la del centro.
Del depósito sale la tubería casi en línea recta
hasta el puente llamado
de las Bodegas, tiene entre estos dos puntos, tres ventosas con
sus arquetas de cemento y al formar el ángulo, la tubería en este
sitio tiene una arqueta con su llave, la cual cerrada impide que
continúe la corriente y, en este caso, marcha el agua por una corta
tubería al río inmediato, y debajo a dicho puente.
Desde este lugar sube por la calle Real en línea casi
recta [folio 41 reverso] y frente a la casa rectoral y
formando ángulo recto frente a la casa consistorial. Termina
enchufada con la fuente citada. La tubería es de hierro fundido en
Bilbao. Cada tubo tiene 1,80 de largo, de ocho centímetros de ancho
en el interior, dos centímetros de grueso, desde el depósito hasta
dicha fuente hay 2.400 (dos mil cuatrocientos) metros de tubería. El
coste de la tubería en la fábrica de fundición fue a nueve pesetas
metro.
Esta fue la obra contratada, porque el fin de la
traída de aguas es que el pueblo tenga facilidad para servir de
ellas y poderlas utilizar en lo que le sea más útil. Y
el Ayuntamiento de esta villa acordó
utilizarla para el servicio del pueblo con tres fuentes y tres
abrevaderos.
Y para este fin, con el contratista arriba dicho y
habiéndolo así obtenido de la Confederación del Duero, hizo convenio
de que este
señor por la cantidad de 2.100 (dos mil cien) pesetas, les
construyera
tres fuentes y otros tres abrevaderos, cada cual con corriente
independiente, o sea, que son seis salidas de agua. Para ello empleó
noventa y seis metros de tubería, también de hierro fundido de cinco
centímetros de diámetro, que unen las dos fuentes del Este con la
tubería general (la fuente del lado oeste junto a la casa
Consistorial está al terminar la tubería general). La que está en la
calle Real dista cinco metros, poco más o menos, de la tubería
general, y seguidamente, en línea recta, va la tubería a la [fuente]
que está en la calle Santa María.
De la tubería peculiar de cada fuente, e inmediato a
ellas, arranca la tubería de muy poco calibre, unos dos centímetros,
que va a cada abrevadero, el cual tiene un pequeño desagüe de
tubería gres (o barro cocido), que se ve a simple vista, excepto el
que está en la calle de Santa María que, atravesando toda la calle
frente a [folio 41 bis anverso] la fuente desagua a unos diez
metros junto a la fuente de la calle real, junto al
pequeño arroyo llamado Jarama.
Las fuentes son de hierro fundido rellenas de cemento
en el interior. Su importe en la fábrica de fundición (Bilbao) fue
de ciento ochenta y cinco pesetas, y los abrevaderos son de
hormigón, o sea, de grava, arena y cemento, habiéndose empleado
trece sacos de cemento en cada
abrevadero, y el coste de cada uno es de cinco pesetas, cada saco de
cincuenta kilos marca El Cangrejo.
Las obras de la traída de aguas se empezó el ocho de
junio y se terminó el veintisiete de agosto. Y la construcción de lo
tocante a las fuentes se empezó al día siguiente, veintiocho de
agosto y se terminó el catorce de septiembre de este año de mil
novecientos treinta y tres.
Es de advertir que desde la
salida del agua del depósito hasta la llave o paso de aguas en la
arqueta que está junto al Puente de las Bodegas solo hay seis
metros de desnivel o caída, y entre el primer punto es de y el tubo
de la fuente junto a la casa rectoral, llamada desde hoy
de Vedoya, son cuatro metros algo escasos; por eso no es de extrañar
y en ello han de fijarse sus sucesores que habiendo tan poco
desnivel desde el depósito a las fuentes, háyanse construido éstas
en lo más hondo del pueblo y no se hayan podido construir más
fuentes ni en otros lugares de este poblado.
En la fuente junto a la Casa Consistorial se puso una
placa que dice “Fuente de Vedoya”
(2).
En la escuela de niños se colocó otra placa de
porcelana como la anterior que dice “Plaza de Don Ángel García
Vedoya” y en la casa consistorial fue colocada otra placa de bronce
con esta dedicatoria hecha a cincel que dice:
En honor de Don Ángel García Vedoya, ingeniero de
Caminos, Canales y Puertos, Hijo adoptivo y bienhechor de este
pueblo, autor y alma del proyecto para abastecimiento de agua de
esta localidad, dedica este recuerdo. Sandoval de la Reina.

El importe de la construcción de las fuentes, o sea,
dos mil cien pesetas lo pagó el ayuntamiento terminadas las obras,
más el 10 % pagó de las obras de la traída de aguas, que debía pagar
según estipulado, y que importó cuatro mil pesetas; todo ello seis
mil ciento, las cuales tenía este municipio en arcas municipales,
sin tener otros ingresos que el repartimiento vecinal para cubrir su
presupuesto, que estaba estos años entre nueve y diez mil pesetas,
habiéndose de reconocer la buena, sólida,
recta y económica administración municipal, que durante los años
que el infrascrito rige esta parroquia es modelo de administración,
mereciendo por ello mucha alabanza.
Las tres placas citadas costaron
doscientas pesetas, y se costearon por suscripción popular.
Todo lo cual, aunque nada se refiere con lo tocante a
actos religiosos, consigno en este libro de crónicas de la parroquia
para que pueda ser leído y recordado en lo futuro.
Y por ser verdad, por haber sido testigo de lo arriba
escrito y haberlo visto y presenciado, autorizo y firmo la presente
crónica en Sandoval de la Reina a cuatro de diciembre de 1933.
Fidel Díez Hidalgo.
(1) Ángel García Vedoya es hijo adoptivo de Sandoval
de la Reina.
(2) Desconocemos donde se encuentra hoy
(febrero/2011) esta placa ni como se perdió.