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JUAN DE PEÑALOSA Y SANDOVAL
(Baena,
1579-Astorga, 1633) "El día 7 de noviembre de 1579 nació en Baena este pintor distinguido, y fue bautizado en la Parroquia de San Bartolomé, como hijo legitimo de Francisco Peñalosa y de Ana Fernández. Aventajado discípulo de aquel famoso pintor, escultor, anticuario y poeta que se llamó Pablo de Céspedes, se distinguió Peñalosa imitando a su gran maestro en el colorido y el dibujo, ejecutando obras que le alcanzaron envidiable nombre, y entre ellas se citan una Santa Bárbara que existe en la Catedral de Córdoba, puesta en un altar frontero al de San Felipe y Santiago; un San Diego de Alcalá que pintó para la portería del extinguido Convento de la Arrizafa, y varios cuadros que estuvieron en el claustro del demolido Convento de San Francisco de Paula, con otros trabajos notables que se conservaban en varias iglesias de Córdoba. En buena edad todavía, pues sólo contaba cincuenta y siete años, falleció en dicha ciudad en el de 1636" Hasta aquí la información que da Francisco Valverde y Perales en su Historia de la Villa de Baena, Córdoba, Diputación Provincial, 1982, p. 384. Rafael Ruiz Arjona ha completado, y en algunos casos corregido, estos datos de una forma documentada y valiosa. La fecha y el lugar de fallecimiento del pintor baenense serían 1633 y Astorga. De la misma forma hay que indicar que no firmaba con el apellido materno de Fernández, sino con el de Sandoval. La explicación que da Ruiz Arjona es la de que pudo usar el apellido de uno de sus abuelos, “Francisco Bravo de la Rosa y Sandoval, Regidor perpetuo de Martos, natural de Baena y vecino de aquella ciudad jiennense, asimismo Teniente de Alguacil Mayor y Familiar del Santo Oficio de Lucena” (Revista Tambor, junio 2000, p. 10). En su testamento Juan de Peñalosa cita “a su hermano Gaspar de Peñalosa y Sandoval, capitán de su Majestad” (Tambor, p. 11). Además de pintor fue tracista de retablos y poeta. “Peñalosa convivió en una época de esplendor cultural fuente en la que bebió, se apunta que de su relación de amistad con Luis de Góngora se vio influenciado en su culta poesía como del propio Céspedes, pero asimismo hay que tener en cuenta que hubo también otro precursor del culteranismo que fue Luis Carrillo y Sotomayor, paisano de Peñalosa del que debió leer sus libros impresos en 1613 en la imprenta de Juan de la Cuesta en Madrid” (Tambor, p. 9). La obra que Peñalosa deja en Córdoba (según Ruiz Arjona en Tambor, p. 11) y que empieza a firmar después de la muerte de su maestro Céspedes (1608) es la siguiente:
En 1616 (¿1617?) fue llamado por el obispo Alfonso Messías de Tovar a Astorga, donde realizó la obra más representativa y de mayor madurez, así como el mayor número de cuadros, bajo el mecenazgo del obispado. La Catedral de Astorga recoge cuadros como “El juicio final” (2,48 x 1,87 m.), “Ex voto del Milagro” (4 x 3 m.), además del trazado de los retablos de la Virgen de Ntra. Sra. de la Majestad, de la Purísima, y el de Santa Teresa, con pinturas en ellos.
Retablo de Santa Teresa Visión de la Santa El pintor escribió en 1626 el libro Relación de las fiestas que celebraron en la ciudad de Astorga, el Obispo y su Cabildo, Marqués y su ciudad, en el voto y solemnidad de la Purísima Concepción de Nuestra Señora. De este manuscrito ha realizado la trascripción y la edición D. Bernardo Velado Graña, director del Museo Catedralicio en 2000. También, como decíamos más arriba, era poeta. Se tiene constancia de su participación en certamen celebrado en la iglesia del convento de monjas de Santa Ana de Córdoba en 1614, de su participación en la justa literaria celebrada en la parroquia de San Andrés el 15 de enero de 1617 (recogemos un soneto abajo), así como en las fiestas que él recoge en el libro citado en Astorga en 1626. Ruiz Arjona incluye algunas poesías de estas intervenciones de Peñalosa en la Revista Tambor, nº 79, junio de 2000, publicada por la Sociedad Cultural “Amigos del Arte” de Baena. Cisnes, que, entre erizadas si lucientes ondas, con dulce acento numeroso, suspendéis de su curso presuroso el crespo orgullo y trémulas corrientes,
de la fama otro aliento, los presentes del cóncavo metal dad sonoroso, respondiendo al intento generoso, que ofrece premio a vuestras sacras frentes.
Celebrad el instante en la gloriosa concepción más purísima, que en ella de culpa el Verbo preservó a María,
a quien debe la esfera luminosa su claro ornato, Cintia su luz bella, sus rayos Febo, su esplendor el día.
* El último verso podría leerse también: sus rayos Febo, resplandor el día.
Versión corregida (comentario)
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